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"Hasta mi marido se va a tener que ir del pueblo", confesó angustiada la intendenta de Tornquist

La jefa comunal contó que su esposo es uno de los 160 trabajadores que perdieron su empleo por el cierre de la Papelera del Sur. Advirtió sobre las dificultades para encontrar trabajo en la localidad y las consecuencias económicas y sociales de la decisión.

Fotos Pablo Noir (La Brújula 24)

El cierre definitivo de Papelera del Sur no solo representa un golpe económico sin precedentes para Tornquist, sino que también afecta directamente a la familia de su intendenta, Estefanía Bordoni. Su marido es uno de los aproximadamente 160 trabajadores que perdieron su empleo y ahora deberá buscar una alternativa laboral fuera de la localidad.

La jefa comunal reveló esta situación durante una entrevista con La Brújula 24, en la que describió la angustia y la incertidumbre que atraviesa el pueblo tras conocerse la decisión de la empresa de poner fin a más de 60 años de actividad industrial.

"Soy parte de familias papeleras, acá nos conocemos todos. Las amigas de mi hija en el colegio tienen familiares papeleros. Vos te cruzás en la calle y sabés la realidad de la gente", expresó Bordoni, quien dejó en claro que conoce de primera mano las consecuencias de la pérdida de las fuentes laborales.

Su testimonio refleja una realidad que se repite entre numerosas familias de Tornquist: la posibilidad de tener que buscar trabajo en otras ciudades ante la falta de oportunidades para absorber semejante cantidad de empleados en una localidad cuya economía depende, en buena medida, de la actividad de la fábrica.

"Seamos sinceros, de la noche a la mañana Tornquist no puede crear 160 empleos para que esta gente pueda tenerlos. Es tristísimo lo que estamos viviendo", reconoció.

La intendenta explicó que el impacto del cierre va mucho más allá de quienes trabajaban directamente en Papelera del Sur, ya que también perjudicará a comercios, talleres, gomerías y otras actividades que mantenían vínculos económicos con la industria.

Incluso mencionó que el taller protegido de la localidad, donde trabajan personas con discapacidad, comercializaba papel con la empresa y también se verá afectado por el cese de actividades.

"Estamos hablando de que la economía de nuestra localidad se va a ver afectada en todo sentido", advirtió.

Bordoni también cuestionó las políticas económicas del Gobierno nacional y sostuvo que la apertura de importaciones fue determinante en la decisión empresarial.

"La papelera pasó por muchos gobiernos, muchos colores políticos, y no cerró en esas condiciones. Cierra ahora, con políticas de ahogamiento y una apertura feroz de las importaciones. Es increíble", manifestó.

Además, señaló que la firma no se encuentra en quiebra, sino que habría decidido modificar su modelo de negocios para concentrarse en la importación de productos en lugar de continuar con la fabricación de papel.

En medio de este escenario, la intendenta aseguró que el Municipio intentará acompañar a las familias afectadas y buscar alternativas para preservar los puestos laborales, aunque admitió que las posibilidades de generar nuevos empleos en el corto plazo son limitadas.

"Es como salir a la calle y no poder pensar en otra cosa que en esas familias, en esa gente que no tiene una respuesta", sostuvo.

La situación de su marido representa, en definitiva, una de las tantas historias personales que dejó el cierre de la principal industria de Tornquist, donde la preocupación ya no pasa solamente por la pérdida de los salarios, sino también por la posibilidad de que numerosas familias deban buscar su futuro lejos del lugar en el que construyeron sus vidas.

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