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El invento argentino que busca reducir el consumo eléctrico invisible

El sistema puede controlar la mayoría de los artefactos eléctricos y las luminarias.

Lumaa, un sistema desarrollado por el analista en sistemas Sergio Castro y certificado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), busca reducir el consumo eléctrico “invisible” que generan los artefactos y dispositivos que permanecen conectados aun cuando no se utilizan.

El desarrollo recibió en 2022 la medalla de oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO) y luego avanzó con pruebas en edificios públicos. El primer municipio en implementarlo fue Adolfo Alsina, donde, según sus impulsores, el Palacio Municipal redujo un 51,5% su consumo energético luego de la instalación.

El sistema funciona reemplazando interruptores y tomacorrientes convencionales por dispositivos que permiten cortar el suministro de luces y equipos electrónicos con un gesto de la mano. Luego se configuran de acuerdo con las características y rutinas de cada vivienda o edificio.

Castro explicó que el objetivo es simplificar una práctica que, realizada manualmente, suele abandonarse con el tiempo. “El costo de implementación termina siendo cubierto por el ahorro generado”, afirmó. En una vivienda de 60 metros cuadrados, la inversión inicial rondaría los US$ 1.000 y el recupero podría comenzar a partir de los cinco años, dependiendo de la cantidad de artefactos, luminarias y hábitos de uso.

Uno de los focos está puesto en los consumos permanentes de módems, routers, extensores y decodificadores de televisión. “Cada uno de ellos consume entre 13W y 15W, y se encuentran funcionando las 24 horas, los 365 días del año”, señaló Castro. Según sus cálculos, solo esos tres dispositivos pueden representar cerca del 10% del consumo de un hogar promedio habitado por dos adultos.

Actualmente, Lumaa trabaja en Bell Ville, Balcarce y dos colegios del Gran Buenos Aires. En Bell Ville, indicó Castro, más del 50% de la energía del palacio municipal se consume cuando el edificio permanece cerrado.

El sistema puede controlar la mayoría de los artefactos eléctricos y las luminarias, aunque excluye equipos que deben mantenerse encendidos de forma permanente, como heladeras y sistemas de seguridad. La propuesta apunta así a reducir gastos cuando las viviendas o edificios están inactivos y, al mismo tiempo, disminuir emisiones de dióxido de carbono.

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