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"Desde que cayó Adorni, ya no gobierna Milei y el poder lo tiene un círculo rojo"

El titular de la Fundación La Alameda cuestionó al Gobierno, advirtió sobre el avance de las redes delictivas ante la crisis económica y recordó cómo comenzó su vínculo con Jorge Bergoglio.

Fotos: Pablo Noir (La Brújula 24).

Gustavo Vera, docente, dirigente político y fundador de la Fundación La Alameda, visitó los estudios de La Brújula 24 luego de brindar una charla en la Universidad Tecnológica Nacional. Su presencia en Bahía Blanca coincidió con la confirmación de la futura visita del papa León XIV a la Argentina.

Durante la entrevista, el activista social analizó la situación política y económica del país, alertó sobre las consecuencias del endeudamiento de las familias y repasó el vínculo que mantuvo con Jorge Bergoglio antes de que fuera elegido papa Francisco.

Críticas al Gobierno y al entorno presidencial

Vera sostuvo que el presidente Javier Milei perdió margen de decisión dentro de su propia administración y afirmó que el poder quedó concentrado en sectores económicos, políticos y judiciales.

“Vamos a ser claros: desde que cayó Adorni, ya no gobierna Milei y está en manos de un círculo rojo que maneja el poder político, económico y judicial”, manifestó.

También planteó que el mandatario atraviesa un proceso de aislamiento respecto de quienes integraron originalmente su entorno más cercano.

“Milei ya no gobierna. De hecho, el capítulo de Tierras se cayó, aunque hay otros capítulos también muy preocupantes. Ya está claramente en un proceso de segregación de lo que era su círculo íntimo”, señaló.

En ese marco, Vera realizó una serie de afirmaciones sobre el futuro del vocero presidencial Manuel Adorni, a quien mencionó en relación con una eventual citación judicial. Sus dichos fueron planteados como una interpretación personal y no estuvieron acompañados por precisiones sobre la causa a la que hacía referencia.

El fundador de La Alameda consideró, además, que las declaraciones públicas del Presidente pueden provocar consecuencias diplomáticas, aunque sean expresadas principalmente a través de las redes sociales.

“Va a seguir diciendo las locuras y las pavadas que dice siempre, como ocurrió con Brasil. Son cosas que quedan en Twitter o en las redes, pero que provocan consecuencias”, expresó.

La bandera de Malvinas y “un despertar nacional”

Vera también destacó el gesto de Giovani Lo Celso y los jugadores de la Selección argentina, quienes mostraron una bandera con la inscripción “Las Malvinas son argentinas” luego de la victoria ante Inglaterra en el Mundial.

“Creo que le debemos a Lo Celso haber agarrado esa bandera y haberla levantado. Fue el acto de reivindicación de la soberanía de Malvinas más importante que cualquier acción diplomática durante un siglo”, afirmó.

A su entender, el episodio produjo un impacto que excedió al fútbol y generó una mayor conciencia sobre la defensa de los recursos y los intereses nacionales.

“Generó en sectores populares un despertar para cuidar lo nuestro y nuestra patria. Los muchachos de la Selección ayudaron enormemente. Elijo esa bandera por sobre salir campeón del mundo”, sostuvo.

El endeudamiento como “corralito de los pobres”

Otro de los ejes de la entrevista fue la situación económica de las familias cuyos ingresos no alcanzan a cubrir la canasta básica.

“El INDEC dice que para no ser pobre tenés que ganar un millón y medio de pesos. Hay 10 millones y medio de personas que cobran menos de esa cifra y más del 80% tuvo que recurrir a algún tipo de endeudamiento para llegar a fin de mes”, aseguró.

Según Vera, esos compromisos incluyen créditos bancarios, préstamos otorgados por empresas financieras y circuitos informales vinculados con organizaciones delictivas.

“Se endeudan con bancos, con las fintech o con los prestamistas narcos del barrio. Después terminan entregando muebles o, peor aún, haciendo servicios de mula o prostituyéndose”, advirtió.

El dirigente cuestionó que, desde la recuperación democrática, el Estado haya aprobado leyes de emergencia destinadas a rescatar sectores empresariales, pero no haya aplicado mecanismos similares para asistir a las familias endeudadas.

“Se supone que la democracia es el gobierno del pueblo y representa a todos los sectores. Sin embargo, en todos los gobiernos hubo leyes de emergencia para que el Estado rescatara económicamente a determinados sectores, que siempre fueron los empresarios”, señaló.

Frente a ese escenario, propuso una intervención estatal similar al Ingreso Familiar de Emergencia que se implementó durante la pandemia.

“Para que esto no se descomponga y no termine siendo un narcoestado o una narcosociedad, habrá que hacer algo parecido al IFE. Hay que rescatar las deudas y estatizar aquellas que pertenecen a personas con ingresos inferiores a la canasta básica”, planteó.

Vera consideró que el Estado debería negociar con los bancos desde una posición de mayor fortaleza para conseguir una condonación o reestructuración de las obligaciones.

“El endeudamiento familiar es el corralito de los pobres. Lo que fue el corralito para la clase media en 2001 hoy lo representan estas deudas. Si no se resuelve, estamos ante el peligro de que la situación estalle”, advirtió.

Su vínculo con Jorge Bergoglio

La confirmación de la futura visita del papa León XIV también dio lugar a un repaso de la relación que Vera mantuvo con Jorge Bergoglio.

“Era amigo de Jorge y nos conocimos en una circunstancia de mutua adversidad”, recordó.

El dirigente explicó que La Alameda denunciaba talleres clandestinos, trata de personas, trabajo esclavo, narcotráfico y otras redes delictivas, en una época en la que todavía no existía una legislación específica que tipificara el delito de trata.

“Veníamos sufriendo muchos atentados, había un ninguneo judicial y no teníamos respuesta. Cada vez recibíamos más denuncias de los vecinos, que nos empujaban a seguir adelante, pero no teníamos espalda”, relató.

El primer acercamiento ocurrió después de que integrantes de la organización escucharan una homilía ofrecida por Bergoglio durante la Pascua de 2008 en la Villa 21-24.

“Vimos a un tal Jorge Bergoglio —digo ‘un tal’ porque me había alejado de la Iglesia hacía muchos años—, que era el jefe de la Iglesia argentina, haciendo una homilía a favor de los descartados, las víctimas de trata y los esclavizados”, contó.

Vera recordó que entonces se comunicó con Juan Grabois, quien trabajaba con organizaciones de cartoneros, para proponerle enviarle una carta al cardenal.

“Le dije: ‘¿Por qué no le hacemos una carta a este sacerdote? Está hablando de las cosas por las cuales nosotros estamos luchando’”, señaló.

Bergoglio los recibió en junio de ese año. Durante el encuentro, los integrantes de La Alameda le explicaron que no buscaban un acercamiento religioso, sino el respaldo institucional de alguien con capacidad para visibilizar sus denuncias.

“Le dijimos: ‘No venimos por un motivo religioso. Venimos porque usted es el jefe de la Iglesia argentina y está predicando sobre aquello que nos ocupa y preocupa. Estamos corriendo riesgo de vida y, si no nos respalda alguien que tenga alguna espalda, vamos a terminar flotando en el Río de la Plata’”, recordó.

A partir de entonces, Bergoglio comenzó a celebrar misas públicas junto con víctimas de trata, a reunirse con ellas y a incorporar el tema dentro de la agenda de la Iglesia.

Vera remarcó que ese acompañamiento ocurrió antes de que el entonces cardenal adquiriera reconocimiento internacional.

“No estamos hablando de un Bergoglio que tenía una fila de personas esperando para sacarse una foto. En aquel momento estaba cancelado por un sector de los medios y estigmatizado por otro. Era calumniado y acusado falsamente de haber colaborado con la dictadura”, concluyó.

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