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Cómo funciona la moción de censura: la estrategia de la oposición para remover a Adorni

La oposición busca avanzar en el Congreso con un mecanismo previsto en la Constitución Nacional para interpelar al jefe de Gabinete y, eventualmente, votar su remoción.

La situación política del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quedó bajo presión en el Congreso luego de sus explicaciones públicas sobre su incremento patrimonial y las omisiones en sus declaraciones juradas. En ese contexto, distintos bloques opositores impulsan una sesión especial para activar el procedimiento de moción de censura, una herramienta incorporada en la reforma constitucional de 1994 que permite remover al funcionario si reúne las mayorías necesarias en ambas Cámaras.

La estrategia parlamentaria tiene como primer objetivo emplazar a las comisiones que deben tratar los proyectos de interpelación y moción de censura contra Adorni. Para eso, sectores de Unión por la Patria, la izquierda, la Coalición Cívica, bloques provinciales y otros espacios opositores pidieron una sesión especial para el martes 24 de junio.

Hasta el momento, esos bloques reúnen alrededor de 120 diputados en caso de asistencia perfecta, por lo que necesitan sumar apoyos para alcanzar el quórum de 129 legisladores y abrir la sesión. En la oposición miran especialmente al PRO, la UCR e Innovación Federal, sectores que en distintas oportunidades acompañaron al oficialismo pero que ahora expresaron cuestionamientos públicos al jefe de Gabinete.

El PRO calificó las omisiones de Adorni como “una falta grave” y sostuvo que un funcionario “no puede decirles a los argentinos y al Congreso Nacional que no ocultó nada, y después admitir que sí lo hizo”. En la misma línea, la UCR afirmó que las declaraciones del funcionario son “incompatibles con la ejemplaridad” que requiere una de las principales responsabilidades institucionales del país.

La moción de censura está prevista en el artículo 101 de la Constitución Nacional y fue incorporada en la reforma de 1994. Según la explicación de la abogada María Susana Dri, el procedimiento tiene dos etapas. La primera consiste en aprobar un pedido de interpelación al jefe de Gabinete “a los efectos del tratamiento de la moción de censura”. Esa iniciativa puede comenzar en cualquiera de las dos Cámaras y requiere el voto de la mayoría absoluta de sus miembros.

La segunda etapa es la votación de la moción de censura propiamente dicha. Para que prospere, también se necesita la mayoría absoluta sobre la totalidad de los miembros de cada Cámara. Si se alcanza ese respaldo, el efecto institucional es la remoción del funcionario.

A diferencia de los sistemas parlamentarios, donde la moción de censura implica la caída política de un gobierno o la sustitución del primer ministro, en la Argentina el alcance es más limitado. La responsabilidad política del Poder Ejecutivo sigue concentrada en el Presidente de la Nación. Por eso, en el sistema constitucional argentino, la moción de censura no reemplaza al Gobierno ni afecta directamente al Presidente: solo produce la salida del jefe de Gabinete.

Además, no impide que el Presidente vuelva a designar a la misma persona en el cargo. Se trata, por lo tanto, de una herramienta de control político del Congreso sobre un funcionario específico del Poder Ejecutivo, pero no de un mecanismo equivalente al juicio político ni a los procedimientos parlamentarios europeos.

El jefe de Gabinete ocupa un rol particular dentro del esquema institucional argentino. No está por encima del resto de los ministros, aunque tiene funciones especiales vinculadas al presupuesto, los decretos de necesidad y urgencia, la legislación delegada y el veto parcial. Por eso, la Constitución le exige concurrir periódicamente al Congreso y responder por la marcha del Gobierno.

El conflicto con Adorni escaló después de que distintos sectores opositores sostuvieran que el funcionario dio explicaciones contradictorias ante la opinión pública. Para los bloques que impulsan la sesión, el punto central no es solo el contenido de sus declaraciones juradas, sino la pérdida de confianza política en quien debe informar y rendir cuentas ante el Poder Legislativo.

En Diputados, el camino aparece más largo porque primero se busca forzar el tratamiento en comisión. En el Senado, en cambio, algunos sectores intentan avanzar en una sesión que concentre la interpelación y la eventual votación de la remoción. En ambos casos, el resultado dependerá de las mayorías que logre articular la oposición y de la postura que adopten los bloques más cercanos al oficialismo.

El antecedente es relevante porque este mecanismo nunca fue utilizado desde su incorporación a la Constitución. La moción de censura puede repetirse ante distintas causas, pero no por el mismo motivo si el Congreso ya lo trató políticamente. En paralelo, siguen vigentes otras vías de salida: el Presidente puede reemplazar al jefe de Gabinete sin intervención parlamentaria, y también existe la posibilidad del juicio político.

Fuente: Infobae / LB24

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