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A 10 años del crimen de Micaela Ortega: "Marcó una etapa de concientización en redes"

A una década del femicidio, el fiscal Rodolfo De Lucía repasó la investigación y alertó sobre el crecimiento de este delito en internet.

A diez años del femicidio de Micaela Ortega, el caso que conmocionó a Bahía Blanca y al país vuelve a estar en el centro de la escena. La causa, considerada un punto de inflexión en la Justicia argentina, fue la primera en lograr una condena por grooming seguido de femicidio, con prisión perpetua para Jonathan Luna.

El fiscal Rodolfo De Lucía, quien llevó adelante la investigación, recordó en diálogo con Germán Sasso en Bahía Hoy que todo comenzó como una desaparición que rápidamente encendió las alarmas. “Era una nena chiquita, algo que ocurre muy poco, y la mamá estaba muy preocupada porque no era habitual que no volviera”, explicó. Con el avance de la causa, se comprobó que Luna había creado un perfil falso en Facebook haciéndose pasar por una adolescente para ganarse la confianza de la víctima y concretar el encuentro que derivó en el crimen.

La investigación marcó también un cambio en el uso de herramientas tecnológicas dentro de la Justicia. En ese momento, el acceso a datos de redes sociales era complejo y requirió incluso la intervención de organismos internacionales para obtener los mensajes clave. “Hoy eso está mucho más agilizado, pero hace diez años no sabíamos ni a quién pedirle la información”, señaló el fiscal.

Además del impacto judicial, el caso impulsó cambios legislativos y de concientización. En 2020 se sancionó la Ley Mica Ortega, orientada a la prevención del grooming y a generar campañas educativas sobre el uso seguro de internet. Desde entonces, organismos públicos y organizaciones trabajan en la difusión de riesgos vinculados al contacto con desconocidos en redes sociales.

De Lucía advirtió que el grooming sigue siendo un delito extendido y, en muchos casos, subregistrado. “Creemos que hay una cifra negra alta, chicos que no denuncian lo que les pasa”, indicó, y remarcó la importancia de que las familias realicen denuncias para prevenir nuevos casos. También explicó que los agresores suelen actuar de manera reiterada y que, en la actualidad, muchas situaciones derivan en extorsiones con imágenes íntimas.

A diez años, el caso de Micaela Ortega no solo permanece como uno de los hechos más dolorosos de la historia reciente de la ciudad, sino también como un antecedente clave que modificó la forma de investigar y prevenir delitos digitales en Argentina.

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