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El lado oculto de los tatuajes: qué pasa cuando la tinta entra en la piel

Investigaciones científicas también muestran que parte de la tinta puede migrar a otras zonas del cuerpo.

Los tatuajes son una práctica cada vez más extendida en el mundo, pero su impacto en el organismo va mucho más allá de una marca visible en la piel. Según el médico y divulgador sanitario español Manuel Viso, cuando la tinta se introduce bajo la epidermis se activa una respuesta del sistema inmunológico que puede mantenerse durante años.

El proceso comienza cuando la aguja deposita pigmentos en la piel. El organismo identifica esas sustancias como agentes extraños y pone en marcha un mecanismo de defensa. Parte de la tinta es transportada por el sistema linfático hacia los ganglios linfáticos, donde células inmunitarias intentan degradarla y eliminarla. Sin embargo, la mayoría de los pigmentos resiste ese proceso, lo que provoca un ciclo continuo de acción del sistema inmunológico. Como explicó Viso, “la tinta no se queda quieta”.

Ese mecanismo explica por qué los tatuajes son permanentes. Las células defensivas, especialmente los macrófagos, capturan las partículas de tinta, pero cuando esas células mueren liberan nuevamente el pigmento, que es absorbido por otras células. De esta manera, el organismo mantiene una vigilancia constante. El especialista advirtió que “no es una inflamación puntual; se transforma en un proceso crónico”.

Investigaciones científicas también muestran que parte de la tinta puede migrar a otras zonas del cuerpo. Estudios citados en revistas médicas estiman que entre el 60% y el 90% del pigmento puede desplazarse desde la piel hacia los ganglios linfáticos y órganos como el hígado, el bazo o los pulmones a través del sistema linfático y sanguíneo. En algunos casos, las tintas contienen metales pesados y compuestos químicos que pueden provocar inflamación crónica, fibrosis o alteraciones del sistema inmunológico.

Los riesgos pueden aumentar cuando se trata de tatuajes de gran tamaño, debido a la mayor cantidad de pigmento introducido en el organismo. Algunas investigaciones recientes han encontrado asociaciones entre ciertos pigmentos y enfermedades como el cáncer de piel o el linfoma, aunque los especialistas aclaran que aún no existen conclusiones definitivas sobre el impacto en órganos vitales.

Otro factor importante es el tipo de tinta utilizada. Viso advirtió que “no todas las tintas son iguales, y la tinta roja parece inducir más muerte de células defensivas”. Esto se debe a que algunos pigmentos contienen sustancias potencialmente tóxicas o alergénicas.

En los últimos años, varios países comenzaron a regular con mayor rigor la composición de las tintas para tatuajes. La Unión Europea, por ejemplo, implementó la normativa REACH para controlar los ingredientes y prohibir sustancias peligrosas. Los especialistas recomiendan informarse antes de tatuarse y acudir siempre a estudios profesionales que utilicen materiales certificados y cumplan normas sanitarias estrictas.

Con información de La Nación

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