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Revelación en el caso Facundo: el día que Alberto Fernández protegió al "peritrucho"

Ocurrió tras un primer "hallazgo" del adiestrador en Mayor Buratovich.

Foto ilustrativa generada con IA.

Un nuevo episodio vuelve a poner bajo la lupa el papel que desempeñó el "peritrucho" Marcos Herrero en la investigación por la muerte de Facundo Astudillo Castro. Y tiene que ver con el entonces presidente de la Nación, Alberto Fernández, quien habría intervenido para respaldar la continuidad del adiestrador canino dentro de la investigación, pese a las advertencias sobre su accionar.

El hecho se remonta a los primeros momentos de la causa, luego de uno de los episodios que marcarían el inicio de una serie de maniobras que posteriormente serían consideradas falsas por la Justicia. Se trata del supuesto hallazgo de una “vaquita de San Antonio” en la localidad de Origone, presentado por Herrero como un elemento clave dentro de la causa.

Tras ese primer episodio, desde la Policía de Río Negro —fuerza que conocía los antecedentes del exintegrante de la institución— habrían advertido sobre el accionar del adiestrador y su participación en el expediente. Según las versiones que trascendieron, la preocupación radicaba en que sus intervenciones podían entorpecer la investigación.

En ese contexto, la madre de Facundo habría mantenido una comunicación con el entonces presidente Alberto Fernández. A partir de ese contacto, el mandatario habría intercedido para que Herrero continuara participando dentro de la causa.

Con el paso del tiempo, la investigación judicial demostraría que los hallazgos presentados por el adiestrador carecían de sustento. Entre ellos se mencionaron supuestas manchas de sangre que luego se comprobó que no eran tal, restos óseos que pertenecían a animales y distintos objetos que fueron presentados como pruebas incriminatorias.

Entre esos elementos figuraban huesos de vaca, amuletos y una piedra conocida como turmalina, todos ellos incorporados en distintos momentos como supuestas evidencias dentro del expediente.

Esas maniobras derivaron en un proceso judicial contra Herrero que concluyó con su condena por falso testimonio agravado y reiterado. El Tribunal Oral Federal de Bahía Blanca lo sentenció a siete años de prisión, fallo que posteriormente fue confirmado por la Cámara Federal de Casación Penal.

De esta manera, la Justicia consideró probado que el adiestrador presentó evidencias falsas en reiteradas oportunidades dentro de la investigación por la muerte de Facundo, un accionar que, según el fallo, buscó desviar el curso de la causa.

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