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Pasó por Olimpo, jugó casi 20 años en la élite del fútbol y hoy trabaja de albañil con su papá

Hernán “Sapito” Encina tuvo una extensa trayectoria en el fútbol argentino, fue campeón con Rosario Central y Talleres y vistió la camiseta aurinegra en 2015. Retirado de la actividad profesional, regresó a su barrio en Rosario y contó cómo es su vida actual.

Hernán “Sapito” Encina supo recorrer durante años las principales canchas del fútbol argentino, fue protagonista de clásicos rosarinos, consiguió dos ascensos y tuvo un paso por Olimpo de Bahía Blanca. Hoy, lejos de la exposición de la Primera División, trabaja como albañil junto a su padre y juega torneos amateurs con amigos de toda la vida.

“Hoy estoy con mi viejo trabajando de albañil. No se me van a caer los brazos por decirlo, no tengo vergüenza”, contó el exfutbolista, que continúa viviendo en el barrio Las Flores de Rosario, donde nació y comenzó su historia con la pelota. “Estamos laburando de eso y me gusta”, agregó.

Encina debutó profesionalmente con Rosario Central en 2001 y quedó especialmente identificado con el Canalla. Entre sus recuerdos más importantes aparecen los goles convertidos frente a Newell’s, incluido el que marcó en el triunfo 2-1 de Central en el clásico disputado en el Gigante de Arroyito en 2013.

Su carrera también tuvo una escala en Bahía Blanca. En 2015 llegó a Olimpo, que por entonces competía en Primera División, y fue utilizado tanto por Walter Perazzo como posteriormente por Diego Osella. Incluso integró el equipo titular en varios encuentros disputados en el Roberto Carminatti durante aquella temporada.

El mediocampista también pasó por Tecos y Atlas de México, Colón, Godoy Cruz, Barcelona de Ecuador, Gimnasia de La Plata e Instituto, entre otros equipos. Con Rosario Central consiguió el título de la Primera B Nacional y el regreso a Primera en 2013, mientras que tres años después volvió a ser campeón de la categoría con Talleres de Córdoba. Su carrera profesional terminó luego de su paso por Guaraní Antonio Franco.

Ahora, próximo a cumplir 44 años, Encina forma parte de “Los de Siempre”, un equipo de veteranos en el que comparte cancha con amigos del barrio y otros exfutbolistas. También trabaja con chicos de la zona, una actividad que durante años sostuvo con la intención de alejarlos de la calle.

Sobre la diferencia entre el fútbol profesional y su presente, el “Sapito” aseguró que nunca perdió el vínculo con sus orígenes y relativizó la idea de que todos los jugadores que llegan a Primera quedan económicamente resueltos. “La diferencia la hacen pocos”, sostuvo, al tiempo que remarcó que no reniega de lo conseguido durante su carrera.

Después de años de estadios llenos, ascensos, clásicos y una extensa carrera que también lo trajo a Bahía Blanca, Encina volvió a la rutina de su barrio. Allí combina los partidos entre amigos con el trabajo en la construcción junto a su padre, una actividad que, asegura, realiza sin complejos y con la misma naturalidad con la que recuerda sus años como futbolista.

Con información de Infobae

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