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Se incrementó el uso de inyecciones para adelgazar y advierten por su uso indebido

La médica especialista en nutrición, María Virginia Busnelli, habló en La Brújula 24 y explicó los alcances de estos tratamientos, sus indicaciones clínicas y los riesgos de emplearlos sin seguimiento profesional.

La médica María Virginia Busnelli (MN 110351) advirtió que la medicación recientemente aprobada en Argentina para pacientes con obesidad “no es una inyección para adelgazar”, sino un tratamiento indicado para una enfermedad crónica y compleja, con riesgos asociados que exceden el peso corporal. Las declaraciones fueron realizadas en La Brújula 24, durante el programa Hora Pico, donde cuestionó la simplificación del debate público y alertó sobre el uso inadecuado fuera de indicación médica.

“Primero, no estamos hablando de una inyección para adelgazar. Esto es una medicación aprobada para el tratamiento de pacientes con obesidad. Reducirlo a la baja de peso es simplificar una situación muy compleja”, señaló, y agregó que se trata de personas con “riesgo cardiovascular, diabetes y muchas situaciones asociadas, mucho más allá de la balanza o el espejo”.

En ese marco, precisó que los tratamientos a los que se hace referencia son la semaglutida y la tirzepatida, fármacos que ya se utilizaban en pacientes con diabetes y que recientemente fueron aprobados para su indicación en obesidad. “Estamos hablando de personas con riesgos de vida elevados, no solo de una cuestión estética”, subrayó.

Busnelli recordó además que “ya en 2018, la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo mostraba que seis de cada diez personas en Argentina tenían exceso de peso”, y sostuvo que “esas cifras no lograron alarmar lo suficiente como para impulsar políticas públicas”, por lo que consideró lógico que “ante la aparición de un tratamiento, aumente la cantidad de personas que realmente lo necesitan”.

La especialista también advirtió sobre el impacto de la desinformación y el acceso sin control: “En un país donde circula información con poca evidencia y donde se puede comprar de manera desregulada pensando que es solo para adelgazar, aumenta aún más la cantidad de gente que lo usa, tanto quienes lo necesitan como quienes no”.

Finalmente, fue enfática respecto de la prescripción: “No es venta libre. Son medicamentos de altísima complejidad, inyectables de uso subcutáneo, con dosis que cambian y titulaciones semanales. No lo puede prescribir cualquier profesional”. Y aclaró que la interrupción del tratamiento no implica un “efecto rebote”, sino la evolución propia de una enfermedad crónica: “El día que se suspende el tratamiento, vuelve el signo principal de la enfermedad, que es la corpulencia. Eso es la biología de la enfermedad”.

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