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Los descuidos más comunes al inflar los neumáticos

Una revisión sencilla ayuda a prevenir riesgos en trayectos largos y diarios.

En la rutina de conducir, la presión de los neumáticos aparece en muchos casos como un detalle menor, desempeña un rol decisivo para la seguridad, el consumo de combustible y la vida útil del auto.

Mantener las cubiertas correctamente infladas previene accidentes y aumenta la eficiencia del vehículo. Distintos análisis técnicos y encuestas sobre el comportamiento de los conductores confirman errores frecuentes, tanto para quienes transitan la ciudad como para quienes se embarcan en viajes extensos.

No hay un valor universal para todos los autos. La presión ideal depende de variables como el modelo, el peso y la carga. Los manuales y etiquetas ubicadas en zonas estratégicas del vehículo —como la puerta del conductor, la guantera o la tapa del tanque de combustible— indican cuál es el parámetro adecuado.

Usar cifras genéricas o recomendaciones no basadas en información oficial puede generar situaciones de riesgo, tal como coinciden distintas fuentes técnicas.

Revisar con frecuencia los neumáticos y emplear instrumentos adecuados previene inconvenientes. En ese sentido, los especialistas recomiendan utilizar manómetros propios y no depender únicamente de los infladores de estaciones de servicio, que suelen contar con dispositivos descalibrados.

Seis errores comunes al inflar neumáticos

  1. No revisar la presión con la frecuencia adecuada: Muchos usuarios solo controlan la presión ante una pinchadura. Esta omisión genera desgaste desigual, reduce la adherencia y aumenta la probabilidad de accidentes. Chequear antes de viajes extensos y, como hábito, al menos una vez por mes, minimiza riesgos
  2. Medir la presión con los neumáticos calientes: Un error habitual consiste en medir la presión después de circular diez minutos o más. El calor inflado eleva el valor leído, lo que provoca que se desinfle el neumático de más o se mantenga una presión insuficiente al regresar a la temperatura original. Realizar el control en frío, o esperar a que el neumático baje a temperatura ambiente, mejora la exactitud de la medición.
  3. Confiar ciegamente en los manómetros de estaciones de servicio: Los equipos de medición de uso público muchas veces no reciben calibración periódica. Utilizar siempre el inflador de la estación, sin comprobar su precisión, deja al vehículo expuesto a errores de presión. Invertir en un manómetro propio garantiza control confiable y evita inflados incorrectos.
  4. Ignorar la rueda de auxilio: El neumático de repuesto suele quedar relegado en el baúl, fuera de los chequeos periódicos. En caso de requerirlo tras un pinchazo o reventón, es frecuente que el auxilio esté sin aire o en condiciones inadecuadas.
  5. Desconocer el valor recomendado: Una minoría de los conductores accede a la información oficial sobre la presión adecuada. Este desconocimiento conduce a inflar las ruedas según sugerencias genéricas. Las etiquetas y el manual resuelven la incertidumbre.
  6. Usar valores generales y no los específicos del fabricante: Es común inflar siguiendo recomendaciones escuchadas entre allegados. Sin consultar el manual, se adoptan rangos de presión que pueden no corresponder con el diseño. Utilizar siempre los parámetros sugeridos por el fabricante asegura el correcto desempeño y alarga la vida útil de las cubiertas.

Fuente: Infobae.

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