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Caso Facundo: denuncian "lawfare" y elaboran un pedido de informe

En el peronismo aseguran que la invención de la desaparición forzada tuvo un claro objetivo político.

Tal como se mencionó en este diario semanas atrás, el equipo de fiscales que está a cargo de la instrucción del expediente principal por la muerte de Facundo Astudillo, no solo estira como un chicle una definición de la causa, sino que evidentemente ha definido no investigar las irregularidades que explotan por todos los rincones de una indolente investigación que lleva más de un lustro.

No solo el peritrucho Herrero, al que se le terminó la suerte este año, cometió todo tipo de tropelías, sino que hubo otros que colaboraron para desviar la causa que aún nunca dieron explicaciones. 

Los amuletos diseminados en autos y seccionales, los huesos de vaca (que intentaron hacer pasar por los de Facundo) y la sangre falsa, nunca fueron motivo de curiosidad para Iara Silvestre, Horacio Azzolín y Alberto Gentini, el trío de fiscales actualmente a cargo del caso.

De todos modos, el más obcecado con la “desaparición forzada” fue el exfiscal Héctor Andrés Heim. En tribunales más de uno habla del “trampolín Facundo”, para graficar que su intervención en ese expediente fue el que le aseguró el puesto de juez federal en Pehuajó que hoy ostenta. Es que quienes “piensan mal” recuerdan que, por ejemplo, más de un procedimiento de Herrero fueron presenciados por él.

Paradójicamente, al magistrado más importante de la ciudad de Manuelita se le escapó la tortuga. O la dejó escapar.

Si Heim hubiese aplicado la misma tenacidad con la que entrevistó a la valiente testigo H, con algunos de los charlatanes presentados por la querella, por ahí el curso de la historia hubiese sido diferente. Aquellos “testigos”, que sirvieron para que expediente gire de la Justicia ordinaria al fuero Federal, aseguraron haber visto a Facundo en Buratovich (cuando ya estaba en Origone) y afirmaron -bajo juramento- haber identificado prendas de Facundo (que ese día no llevaba).

El agite de la médica Virginia Creimer, que se describió en esta nota, tampoco fue motivo de indagación por parte de los fiscales. Al igual que con Herrero, nunca nada les llamó la atención.

Lawfare

La semana pasada, en las primeras filas del peronismo bonaerense se mostraron “espantados” al caer en la cuenta de que es la fiscal Iara Silvestre la que, no sólo NO investigó a los truchos, sino que es quien firmó un escrito el mes pasado que parece tener un sólo objetivo: dilatar el cierre del expediente principal.

“No existe obligación de pronunciarse ante un pedido de archivo”, sostuvo Silvestre ante un requerimiento del juez Walter López Da Silva. Y adelantó que tenía pensado seguir pidiendo “medidas” en el futuro. La causa como se sabe, es sólo sostenida por pruebas plantadas y testimonios falsos.

En la política provincial la indignación tiene una explicación.

La funcionaria de Santa Rosa fue impulsada para el cargo por el kirchnerismo. Por eso, en ese sector es donde se muestran especialmente azorados por su accionar. Incluso, según pudo saber este diario, hasta hubo reproches internos por haber promovido a alguien que, aseguran, practica lo que siempre denuncian los K: el famoso low fare. Propios y extraños saben que uno de los objetivos del Caso Facundo fue “tirarle un muerto” al gobernador Axel Kicillof.

Un diputado nacional que conoce el paño judicial, no descartaba “pedir un informe detallado” para que desde el Ministerio Público expliquen su trabajo durante los casi 6 años de instrucción. “Ellos también son funcionarios públicos y deben rendir cuentas. Son parciales pero el deber de objetividad nunca pueden perderlo”, explican.

Esta situación se da a pocos días de que en Bahía Blanca comience a regir el sistema acusatorio, que estaba previsto ponerse en marcha en mayo pero fue postergado por la inundación. Según pudo saber este diario, el lunes es el día elegido y estarán presentes el procurador Eduardo Casal y el Ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona, entre otras autoridades.

A comienzos de año, Cristina Kirchner se refirió al libro El Coleccionista de Huesos y, particularmente, a dos de las causas armadas por Herrero: Astudillo y Balado.

Y que CFK señale que la Causa Facundo fue una causa fabricada era esperable. Sin embargo, hasta medios -los que los K denominan “la corpo”- vienen dando cuenta que todo se trató de una compleja operación política-judicial-mediática.

Con extremo rigor, la periodista de investigación Josefina López Mac Kenzie, resumió en la pantalla de TN que la Causa Facundo fue armada para perjudicar políticamente a Kicillof.

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