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La olivícola N° 1 del mundo es mendocina y se emplaza en Maipú

El enólogo de aceite de oliva Gabriel Guaria dijo que la respuesta de este reciente logro está en el Arauco, un varietal único en el mundo que logra distinguir a Argentina.

Por Cecilia Corradetti, para La Brújula 24 [email protected]

La emblemática Olivícola Laur, situada en Maipú, Mendoza, hizo historia al colocarse en el primer puesto del EVOO World Ranking (Ranking Mundial de AOVE) 2021. Galardonada con más de 150 premios en los últimos años, encabeza la nómina de las 100 mejores olivícolas del mundo y, como si fuera poco, fue reconocida con la obtención de la Marca País otorgada por el Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación, que se entrega a las empresas que cumplen una serie de requisitos de calidad y excelencia al momento de producir, comerciar y exportar sus productos.

Gabriel Guardia, gerente de la olivícola, recordó, en diálogo con La Brújula 24, que todo comenzó cuando por primera vez se presentaron en un concurso, siete años atrás.
“Habíamos tenido buen posicionamiento en algunas ferias, pero nunca me había presentado en un concurso en los más de 20 años que llevo en esto. En Olivinus nos fue muy bien, pero el gran salto fue nuestra participación en un concurso de Jerusalén”, relató.

Sin saberlo, con esas participaciones lograron la primera aparición en el Ranking Mundial de AOVE con un puesto entre el 60 y el 70.

“Me enteré que había un ranking con los mejores 100 del mundo y que se definía por los concursos internacionales en los que se presentan más de 700 olivícolas. Nosotros estábamos entre los mejores 100 con un mínimo esfuerzo”, recordó Guardia.

Fue entonces que llegaron al punto de partida oficial y desde 2016 decidió enfocar todos sus esfuerzos en lograr posicionar a Laur entre los mejores del mundo. Lejos estuvo de imaginar que cinco años después alcanzaría el primer puesto.

En realidad, la primera gran sorpresa se la llevaron en 2020, cuando Laur quedó tercera en la lista global. “Eso para nosotros ya era el techo, porque el número uno era Almazaras de La Subbética, que siempre había tenido ese puesto”, reconoció Guardia.
Un año más tarde, con una muestra de la altísima calidad, logró imponerse en la cima con mejores puntajes en cada uno de los certámenes.

“Abrí el ranking y estábamos en el número uno, no lo podía creer. Pensé que era un error. Mucha, muchísima alegría”, expresó.

“Alcancé a vivir las épocas de oro de la olivicultura mendocina, cuando éramos los más grandes de Argentina. Pero hoy estamos en decadencia. Irónicamente, se contrapone a una calidad absoluta. De nuestras plantas salen cosas que no hay en el mundo”, dijo.

Para tomar dimensión de la caída de Mendoza en la producción, hoy la empresa no puede lograr altos volúmenes con los olivares que poseen en sus plantaciones. Así, la alta gama de la olivícola sale de Mendoza, pero para sus líneas medias y de entrada de gama se compra aceituna en San Juan. “Ellos han sabido cuidar y crecer en la olivicultura, lo mismo que La Rioja. Ya llegará el momento de Mendoza, que tiene el terroir exacto para hacer lo que hacemos”, dijo.

Para poder recuperar la competitividad es necesario imitar modelos productivos como el de San Juan, explicó el experto. “Se eligió una zona para plantar, hubo ayudas gubernamentales y grandes inversiones. Con un mínimo de apoyo podríamos recuperar la olivicultura. Más con empresas como Millán que vuelcan toda la inversión en la provincia”, dijo.

Más allá de ese contexto adverso, el triunfo es un hecho.

El gerente general dijo que la respuesta está en el Arauco, un varietal único en el mundo que logra distinguir a Argentina. “Es mágico. No existe en otro lugar del mundo. Es un clon que se creó aquí hace cientos de años a partir de las misiones jesuitas. Se cree que nació de las variedades picual y una variedad ‘X’ traída desde España para las misiones. Da muy poco aceite, pero de altísima calidad”, argumentó.

“Todo lo que hemos logrado es en búsqueda de una toma de consciencia. No estábamos buscando el puesto número uno, sino que queríamos detener la tala de olivos y recuperar la olivicultura argentina. Hoy, con el apoyo de figuras políticas de diferentes partidos y el acompañamiento de artistas, tenemos la esperanza de poder recuperarla”, destacó Guardia.

La satisfacción de Guardia radica fundamentalmente, además de la calidad, en la increíble competencia. Y adelantó que seguirá en esa línea en búsqueda de mejores resultados que los ubiquen nuevamente en el número uno.

Embajador de la marca

Este histórico triunfo para Laur fue celebrado días atrás con la visita del chef Christophe Krywonis, flamante embajador de la marca, quien también festejó que Acetaia Millán se haya convertido en la única del hemisferio sur en estar certificada por el Consorcio del Aceto Balsámico de Módena.

Guardia le entregó así el certificado al chef Christophe Krywonis y sostuvo: “Nos une la calidad y la excelencia”.

El cocinero, por su parte, dijo que Olivícola Laur y Acetaia Millán demuestran que en Argentina “hay empresas que hacen muy bien las cosas y que tienen una gran calidad de productos que se distinguen a nivel internacional. Me emociona ser parte de la historia de Laur”.

Olivícola Laur fue fundada en 1889 y ha sido desde entonces pionera en la elaboración de aceite de oliva virgen extra.

Actualmente pertenece a la familia y produce más de 600 toneladas (cerca de 1 millón de botellas) de aceite de oliva al año, incluyendo sus marcas Clásico Extra Virgen Orgánico, Blend de Terroir Cruz de Piedra Orgánico, Blend de Terroir Altos Limpios, Blend de Terroir Medrano, Gran Mendoza Premium, Contraviento y Gran Laur. Ocupa el primer puesto en el ranking de las 100 mejores olivícolas del mundo y también es la número 1 de Argentina exportando a China, Japón, Alemania, Canadá, Suiza, Brasil, Panamá, Uruguay, Paraguay, Chile, Costa Rica, la Isla Guadalupe (Caribe) y Estados Unidos.

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