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El regreso de “100 Días Para Enamorarnos”: contra todos los pronósticos sigue adelante y marcando tendencia

La dificultad de rodar en pandemia, algunos giros inesperados en el guion por la necesidad de reescribir varias de las tramas y mucho desconcierto, tiñeron de dudas el estreno de la segunda temporada de una serie que, contra viento y marea, sigue siendo una de las favoritas de la gente.

Ilse Salas y Mariana Treviño, haciendo de las suyas en "100 días para enamorarnos"

Por Fernando Quiroga
Especial para la Brújula 24

Mucho hemos hablado en el aire de La Brújula 24, de la ficción creada por Sebastián Ortega en Argentina y llevada a su versión internacional en Austin Texas, Estados Unidos, con actores latinos geniales que, (disculpen si sueno odioso para los fanáticos de las novelas argentas), hicieron que el American Reboot, sea mejor que la tira original.

La segunda temporada de tan preciada comedia de enredos, llegó a Netflix hace unas semanas y, rápidamente, trepó ostentosamente en el top ten para asegurarse un lugar en el podio.

La crítica ha sido un poco adversa y, lo extraño de la situación, es que no apunta ni a las actuaciones, ni a el libro; sino a la realización, tal vez más que forzada en tiempos de pandemia. 100 días para enamorarnos, sufrió el más terrible de los coletazos de una industria que, se encontró con el COVID 19 y no sabía como manejarse ante tremendo a inesperado sabotaje de la naturaleza.

En declaraciones directas a este medio Andrés Almeida (Max), Sylvia Sáez (Jimena) y la gran Sofía Lama (Aurora), hablaron de lo difícil que fue terminar de grabar la primera temporada y comenzar con el rodaje de la segunda. Incluso, confirmaron la profunda angustia que les produjo el hecho de que quizás, tuvieran que abandonar el proyecto. Sáez declaró: “Cuando paramos el rodaje en marzo de 2020, sabíamos que la historia tenía muchos huecos y que cabía la posibilidad de que nunca viera la luz” además de ratificar “se reescribieron muchas cosas para poder cerrar las historias”.

Si prestan atención, en la trama no solo hay ciertas situaciones inconexas, sino que resuelven giros argumentales de maneras no solo imprevistas, sino apelando a un simplismo que, a veces es molesto para el espectador. En muchos de los diálogos, se narran situaciones que ocurrieron en el universo ficcional, pero que no pudieron actuarse. Seguramente, estas particularidades reescritas en el guion, apuntaron a que escenas como un baile de la preparatoria, o un recital multitudinario, fueron imposibles de ser concretadas por las aglomeraciones.

Como fuere, la serie logró concluirse. Personalmente me gusta y apoyo su realización, a sabiendas, de primera mano, que costó muchísimo llevarse a cabo. Me encantó lo chispeante y divertido de la comedia, lo original de las vueltas de tuerca que le dieron a la versión original.

Podemos decir que, con algunas perlitas, pero con mucho corazón, 100 días para enamorarnos sigue creciendo y recibiendo aplausos en Netflix; y lo hará, por mucho tiempo más.

Les comparto el vivo de Instagram con Sylvia Sáez, es imperdible.

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