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SE DIJO EN LA BRÚJULA 24

"Está demostrado que la vacuna es efectiva", dijo un argentino que fue voluntario

Pablo Berra es santiagueño, pero está radicado en Sudáfrica. El 20 de julio recibió la primera dosis de la vacuna creada en la Universidad de Oxford y el último lunes recibió la segunda dosis.

El 27 de enero pasado, cuando abandonó nuevamente su Santiago del Estero natal para dirigirse a Sudáfrica, Pablo Berra no podía imaginarse que apenas seis meses después se convertiría en uno de los 2020 voluntarios para colocarse la vacuna contra el COVID-19 que elaboraron en la Universidad de Oxford junto con el laboratorio AstraZeneca y que será fabricada en Argentina próximamente.

En aquel entonces, comenzaba a ver los primeros controles en los aeropuertos que le tocó recorrer para volver a Sudáfrica, donde reside desde hace 12 años y donde conoció a su actual mujer. Pero eran apenas los inicios de una pandemia mundial que ya se cobró miles de víctimas en todo el mundo y también en el país africano.

"Recuerdo que estaba mirando un noticiero y una doctora hablaba de una convocatoria para unos 2.000 voluntarios. Le escribí y enseguida me contestaron. Al otro día ya era voluntario. Creo que hay una sola llave para salir de esto y es la vacuna, así que lo mío fue intentar aportar un granito de arena", explicó el santiagueño de 55 años, en diálogo con el programa Nunca es Tarde de LA BRÚJULA 24.

Berra comentó que recibió la primera dosis el pasado 20 de julio y que a poco tiempo lo llamaron desde el laboratorio para decirle que tenían que ponerle otra dosis, la cuál se colocó el último lunes. "Con una dosis creaban anticuerpos el 91% de los vacunados y con la segunda, el 100%", me dijeron.

"Nunca tuve miedo, ni pensé que algo malo me iba a pasar. Ya está demostrado que la vacuna es efectiva y que todos los vacunados desarrollaron los anticuerpos y las celulas de memoria necesarios para combatir el virus. Lo que se hace en estos momentos es demostrar que ninguno tiene un daño colateral", afirmó.

Berra mencionó que antes de ser elegido como voluntario pasó por varios éxamenes de salud, en los que le consultaban sobre enfermedades previas.

"El día que me puse la primera dosis ni siquiera sentí el pinchazo y al segundo día tuve un poquito de fiebre. A la noche llegó a 37,9 grados, con chuchos de frío y algunos dolores musculares. Tomé un paracetamol y se solucionó", dijo.

"Ahora, después de la segunda dosis, tengo un dolor de cabeza permanente y tuve una pequeña febrícula nuevamente. Pero los síntomas en ambos casos fueron bastante leves", completó.

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