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Un celular escondido mostró que una madre le daba sedantes a su hijo

La Justicia investiga las sustancias que le suministraba.

Una mujer fue detenida en Quilmes acusada de suministrarle un poderoso sedante a su hijo de 5 años mientras permanecía internado en una clínica. La investigación comenzó luego de que médicos y enfermeras advirtieran un patrón: el niño se descompensaba después de cada visita de su madre y debía ser trasladado nuevamente a terapia intensiva.

El menor estaba internado desde el 18 de agosto en la Clínica de la Familia y del Niño, luego de ingresar por cefaleas, dolor en las piernas y palidez. Aunque tenía antecedentes de trastorno de ansiedad y un déficit de hormona de crecimiento, los especialistas no encontraban una explicación para las convulsiones que aparecían de manera reiterada.

Según la investigación, el niño evolucionaba favorablemente y regresaba a una sala común, pero tras los encuentros con su madre volvía a presentar episodios graves. Ante la sospecha, las enfermeras colocaron un celular oculto durante uno de los horarios de visita.

“Se observa una situación donde está manipulando algo que no se logra ver, pero la mujer se tapa con las mangas del buzo las manos y va a donde está la cánula de las vías que recibe su hijo”, explicó una fuente vinculada al expediente.

Los análisis posteriores detectaron la presencia de barbitúricos en la sangre del menor, una sustancia con efecto sedante sobre el sistema nervioso central. Con esos elementos, la fiscal Mariana Curra Zamaniego, de la Fiscalía N° 6 de Quilmes, ordenó un procedimiento en la clínica mientras la mujer visitaba al niño.

Durante el operativo, los investigadores encontraron una jeringa vacía en la cartera de la sospechosa. La mujer aseguró que la utilizaba “para darle ibuprofeno” a sus hijos. Luego fue detenida y quedó imputada por “lesiones graves agravadas por el vínculo”.

La Justicia también allanó su vivienda en Berazategui, donde hallaron recetas médicas a nombre del menor, aunque no encontraron medicamentos.

Mientras avanza la causa, el niño continúa evolucionando favorablemente y, desde que dejó de recibir visitas de su madre, no volvió a sufrir convulsiones. Los investigadores aguardan pericias químicas y psicológicas, entre ellas una evaluación para determinar si podría existir un cuadro compatible con el síndrome de Münchhausen por poder, una condición en la que una persona provoca o induce síntomas en otra para generar una apariencia de enfermedad.

Con información de Clarín

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