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El sencillo consejo con papel higiénico para mantener el baño perfumado por más tiempo

Solo se necesitan unas gotas de aceite esencial y aprovechar el tubo de cartón del rollo. La técnica permite liberar el aroma de manera gradual y evitar el uso permanente de aerosoles.

Mantener un aroma agradable en el baño no necesariamente requiere recurrir a ambientadores automáticos o productos costosos. Un sencillo método que se popularizó a partir de rutinas de limpieza utilizadas en hoteles propone aprovechar el propio rollo de papel higiénico como difusor.

El procedimiento consiste en colocar dos o tres gotas de aceite esencial en la parte interna del tubo de cartón, evitando que el producto entre en contacto con el papel.

Gracias a su porosidad, el cartón absorbe el aceite y conserva la fragancia. Luego, cada vez que se mueve el rollo, el aroma se libera lentamente en el ambiente, generando un efecto similar al de un pequeño difusor pasivo.

La lavanda es una de las opciones más utilizadas por su aroma suave, aunque también pueden elegirse esencias cítricas, como limón o naranja. Para quienes prefieran perfumes más intensos aparecen alternativas como el eucalipto, mientras que la menta brinda una sensación más fresca.

La aplicación es sencilla: se retira el rollo del portarrollos, se colocan las gotas sobre la cara interior del tubo, se espera unos segundos para que sean absorbidas y después se vuelve a colocar en su lugar. El procedimiento puede repetirse cuando el perfume pierda intensidad o al estrenar un nuevo rollo.

Hay, sin embargo, una precaución importante: el aceite esencial no debe colocarse directamente sobre las hojas de papel higiénico, ya que algunas formulaciones concentradas pueden generar irritaciones o reacciones en contacto con la piel. También se recomienda no excederse con la cantidad, principalmente en ambientes pequeños o poco ventilados.

El truco funciona únicamente como aromatizante y no reemplaza una correcta higiene del baño. La limpieza frecuente del inodoro, los desagües y las superficies, junto con una adecuada ventilación y el recambio de las toallas húmedas, siguen siendo fundamentales para evitar malos olores.

Si pese a esas medidas el problema persiste, podría existir alguna dificultad en cañerías, sifones o sistemas de ventilación que requiera una revisión específica.

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