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Qué se sabe de la "bola de fuego" que se observó en Bahía hace un año

La astrónoma bahiense Irina San Sebastián relata cómo encontró el meteorito y su relevancia científica.

La "bola de fuego" que se observó en Bahía Blanca la tarde del 13 de septiembre de 2025 fue un visitante llegado desde el espacio que asombró a quienes fueron testigos de su deslumbrante brillo al cruzar el firmamento. Pero aunque la mayoría se quedó con la anécdota, un grupo de científicos, entre ellos una bahiense, se dio a la tarea de buscar (y encontrar) esa roca que cayó del cielo.

Esta semana, en el Congreso Científico Europlanet 2026, el equipo de 11 expertos presentó el resultado de su búsqueda y pronto publicará el artículo donde ofrecerá los detalles del hallazgo de lo que sería el primer meteorito argentino con trayectoria trazada.

Constantemente ingresan a la Tierra pedazos de asteroides que se desintegran en su trayecto a la superficie o que llegan, pero de los cuales no se sabe dónde cayeron ni de dónde provienen. El caso de hace un año es la excepción porque no solo se encontraron restos de la roca caída del espacio, sino que los científicos pudieron reconstruir de dónde venía y cómo llegó hasta la Tierra.

Una de las múltiples imágenes del objeto visto en Bahía

"Antes de que entre a la atmósfera, el objeto se llama de una forma, el fenómeno, cuando atraviesa la atmósfera, se llama de otra, puede ser meteoro, puede ser bólido, puede ser superbólido cuando es muy brillante, y cuando nos llegan fragmentos a la Tierra, a ese objeto que lo tenemos en la Tierra, se llama meteorito", explicó la doctora en Astronomía Irina San Sebastián en el programa Nunca es Tarde, de La Brújula 24.

San Sebastián contó que el doctor en Física Eloy Peña-Asensio vio que desde satélites estadounidenses se había podido detectar en la atmósfera este superbólido, datos que le permitieron calcular una trayectoria y estimar una zona de caída.

Con las coordenadas, juntando fotos, videos y relatos de testigos, lo que siguió fue ir al terreno a ver qué encontraban. El equipo creció con colegas de San Sebastián y expertos en otras ciencias, como Geología.

El recorrido por las sierras de Lihuel Calel y Cuchillo Có "permitió recuperar dos fragmentos de meteorito de aproximadamente 80 gramos cada uno (...) Los modelos dinámicos sugieren que también podrían haber sobrevivido al paso por la atmósfera meteoritos con masas de entre 4 y 30 kilos, por lo que actualmente se están preparando nuevas campañas de búsqueda", concluyó el equipo, según el informe presentado esta semana en el Congreso Científico Europlanet 2026.

El rastrillaje para encontrar el meteorito. Foto: Instituto de Astrofísica de La Plata

"Yo lo agarré y no podía creer que lo tenía en la mano. Encontramos un meteorito. Pero claro, antes de eso junté heces de animales a lo loco porque son las características muy parecidas. El contraste tiene que ser opaco, oscuro, etc.", contó San Sebastián.

La astrónoma bahiense explicó que "sabemos que fue un asteroide del cinturón principal de asteroides que tenía más o menos dos metros de diámetro". Es decir, un objeto del tamaño aproximado de un Volkswagen Gol o un Toyota Etios inició su viaje en el cinturón de asteroides, una región ubicada entre Marte y Júpiter, a unos 180 millones de kilómetros de la Tierra, hasta terminar en un campo en La Pampa argentina.

El máximo destello (lo que se conoció como "la bola de fuego") ocurrió a unos 25 kilómetros de altura y el ingreso a la atmósfera terrestre fue a unos 65.000 km/h.

Reconstruir toda esa trayectoria no es algo común para los meteoritos encontrados y, en el caso de Argentina, sería la primera vez que se logra. "Va a ser el primer meteorito con órbita conocida de la Argentina", resaltó San Sebastián y destacó el trabajo de los voluntarios: "Un trabajo de ciencia ciudadana realmente".

El estudio científico que será publicado próximamente fue realizado por un equipo internacional de investigadores integrado por expertos de Argentina, Uruguay, España e Italia, con participación del Observatorio Astronómico de Córdoba (UNC), la Universidad de Buenos Aires, CONICET, la Universidad Nacional de La Pampa y el Grupo de Astronomía Pampeano.

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