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"El dueño nunca me llamó": la grave denuncia del taxista al que le explotó el auto

Oscar Elvio Peralta sufrió graves quemaduras. Dos meses después del hecho cuenta el calvario que debe vivir. "Es una lucha diaria", explicitó.

A dos meses del episodio que estuvo a punto de costarle la vida, Oscar Elvio Peralta todavía atraviesa las consecuencias de la explosión que sufrió mientras manejaba un taxi en Bahía Blanca. Las quemaduras, la internación en terapia intensiva y las secuelas físicas cambiaron su vida y, según contó, continúa en recuperación.

“Es una lucha diaria. Vi el video del hecho hace diez días, tuve un Dios aparte”, relató Peralta al recordar aquella madrugada en la que se encontraba trabajando con el móvil 60 de Su Taxi.

Eran alrededor de las 3.40 y había detenido el vehículo en la zona de Catriel y Brandsen para lavarlo antes de ir a buscar a su compañero. El auto permanecía encendido debido al frío y, según explicó, era la primera jornada en la que manejaba esa unidad.

Después de avanzar unos 50 metros comenzó a revisar el tablero y, al detenerse en un semáforo, se inclinó hacia atrás para limpiar la zona de la caja de cambios. Fue entonces cuando advirtió una luz proveniente del sector donde se encontraba el sistema de cambio de combustible.

“Ahí vi el fogonazo desde el capot y me cubrí el rostro por instinto. Lo primero que atiné a hacer fue abrir la puerta con el hombro. La cara ya la tenía completamente quemada”, recordó.

Peralta logró bajar por sus propios medios y pidió ayuda. Una motocicleta pasó inicialmente por el lugar y luego otra, o posiblemente la misma, regresó. El taxista pidió que llamaran a una ambulancia y también logró comunicarse personalmente con la base para informar lo sucedido.

“El pantalón quedó totalmente achicharrado, pero jamás perdí la vertical. Caminaba porque me hervía la piel, en especial la cara y las manos”, describió.

Fue trasladado al Hospital Penna, donde permaneció en terapia intensiva. “Los primeros tres días fueron caóticos”, recordó sobre el período más delicado de su internación.

El trabajador también cuestionó la actitud del propietario del vehículo después del hecho. Según aseguró, nunca volvió a mantener una conversación con él y el único contacto se produjo a través de su esposa.

“Hasta el día de hoy no hablé con el patrón. En dos meses nunca me llamó”, afirmó. Agregó que posteriormente envió una carta documento y que recibió como respuesta que no había mantenido una relación laboral con el dueño del automóvil.

Peralta sostuvo que cuenta con documentación vinculada a su actividad, entre ella la identificación municipal correspondiente al móvil 60 y su constancia de monotributo. La situación derivó en un reclamo que, según su relato, continúa atravesando.

También afirmó que después del incidente recibió información acerca de supuestas fallas previas en el equipo de gas del vehículo. “Me dicen que el auto que explotó entró en un mes tres veces al taller por alguna falla en el equipo de gas. No sentí olor, pero nadie me había dicho nada ni advertido”, sostuvo. Según indicó, la unidad tenía unos 37 mil kilómetros.

Dos años después, las consecuencias físicas todavía condicionan su rutina. Peralta, de 47 años, explicó que no tiene una discapacidad reconocida, aunque su capacidad respiratoria y física continúa limitada.

“Simplemente para hablar me agito y no se descarta que tenga que volver a entrar a quirófano”, señaló.

Antes del accidente había trabajado como cocinero, albañil, pintor y taxista. Actualmente asegura que las secuelas le impiden retomar ese tipo de actividades: “No puedo hacer nada. Para subir una escalera me cuesta muchísimo”.

Para Peralta, la recuperación continúa siendo un proceso cotidiano después de un episodio del que, dos años más tarde, todavía busca dimensionar las consecuencias.

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