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Milei negó que exista un acuerdo para que Argentina reciba a los deportados de EEUU

El diario The New York Times aseguró que están en negociación ambos gobiernos.

Estados Unidos y Argentina mantendrían conversaciones avanzadas para firmar un acuerdo que permitiría a la administración de Donald Trump deportar a territorio argentino a inmigrantes de otras nacionalidades, según reveló The New York Times. De acuerdo con el diario estadounidense, el entendimiento —que aún no estaría cerrado— habilitaría el traslado de personas detenidas poco después de cruzar ilegalmente la frontera norteamericana, con el objetivo de que desde Buenos Aires puedan luego tomar vuelos hacia sus países de origen.

La información fue atribuida a dos fuentes con conocimiento directo de las negociaciones y a documentos oficiales a los que accedió el medio. Sin embargo, el presidente Javier Milei negó públicamente la existencia de ese acuerdo al replicar un mensaje en redes sociales que calificó como falsa la versión de que Argentina vaya a recibir inmigrantes deportados de “terceros países”.

Según el reporte del New York Times, Argentina aceptaría el ingreso de migrantes detenidos en zonas fronterizas, y existirían propuestas formales presentadas por funcionarios del área de política exterior para avanzar en el entendimiento. También se menciona un supuesto compromiso de altos responsables diplomáticos para concretar la firma. Consultadas sobre el tema, fuentes oficiales se limitaron a señalar que no realizan comentarios sobre conversaciones o eventuales negociaciones diplomáticas, una postura que fue replicada por voceros del Departamento de Estado norteamericano.

De acuerdo con fuentes citadas por el diario estadounidense, si bien hubo contactos y sondeos, el acuerdo no está definido y se maneja con un alto nivel de reserva. Entre los puntos en discusión figuran los detalles de implementación, el impacto financiero que podría tener para Argentina en un contexto de recortes presupuestarios y la falta de infraestructura para alojar y trasladar a migrantes. También se evalúa el riesgo de una reacción social negativa y la contradicción con las políticas internas destinadas a limitar la inmigración irregular.

De concretarse, Argentina se sumaría a otros países de la región que ya firmaron acuerdos similares, como Paraguay y Ecuador, que funcionan como “países puente” para deportaciones. En otros casos recientes, estas políticas derivaron en fuertes cuestionamientos de organismos de derechos humanos. Experiencias en países como Panamá y Costa Rica mostraron que muchos migrantes deportados quedaron en un limbo legal, sin estatus claro, sin posibilidad inmediata de trabajar ni programas de integración, y con dificultades para regresar a sus países de origen.

La estrategia de utilizar terceros países responde a la dificultad de deportar directamente a personas cuyos gobiernos no aceptan su retorno o no emiten la documentación necesaria. Aunque esta política permitió acelerar expulsiones, también generó críticas por detenciones masivas, falta de garantías legales y condiciones precarias para los migrantes trasladados. En ese marco, la eventual negociación con Argentina se inscribe en una política migratoria más amplia que continúa generando debate y controversia a nivel internacional.

Con información de Clarín

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