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FABRICANTE DE PIEZAS QUIRÚRGICAS

Adolfo Blasón: el tornero que salvó vidas sin pisar un hospital

El equipo de hemodinamia que supo diseñar y construir Adolfo Blasón.

Por Augusto Meyer / Redacción de La Brújula 24

Pocos saben que el nombre de Adolfo Blasón está asociado a la medicina.
Sin ser médico ni haber pisado jamás un quirófano, este hombre le hizo un aporte vital a los profesionales de la salud para que ellos puedan salvar vidas humanas.
Blasón falleció el año pasado a los 83 años, después de entregar 4 décadas de su vida a la fabricación de productos de mucha utilidad para las intervenciones quirúrgicas, en especial para la cirugía cardiovascular.
Quien estuviera cerca de elaborar piezas para la Fundación Favaloro (tenía todo acordado con René Favaloro, pero el suicidio del profesional impidió el acuerdo) y fuera tentado para trabajar como mecánico de la automotriz Ferrari, en Italia, murió como vivió: trabajando y alejado de flashes, cámaras y micrófonos.

Una vida de trabajo y de familia

Adolfo Blasón supo de la importancia del esfuerzo y el trabajo desde joven, y nunca paró.
A los 12 años, fue albañil ayudante y colaboró con su papá para levantar su casa, algo que lo marcaría de por vida.
Con apenas 14 años se sumó a la Metalúrgica Sanguinetti en San Fernando, donde fabricaban una máquina automática para hacer pilas.
Teniendo 27 años viajó de vacaciones al Norte de Italia para visitar a familiares suyos.
Por un allegado tuvo la posibilidad de quedarse a trabajar en Ferrari como técnico mecánico. Reunía las condiciones, le decían. No había tiempo para pensar mucho la respuesta.

Adolfo Blasón de visita en Italia, donde recibió un ofrecimiento concreto para trabajar como técnico mecánico de la automotriz Ferrari.


Adolfo rechazó el ofrecimiento y regresó a la Argentina, donde estaba su novia, y tenía auto y casa.
Al principio amagó con arrepentirse pero luego, con los logros de su fábrica a la vista, entendió que había decidido lo correcto.

Adolfo Blasón en el centro, en los inicios de su emprendimiento personal.

De “trabajitos” a obras mayores

A los 40 años, Adolfo Blasón se independizó y abrió un tallercito en Olivos. Era Técnico Mecánico egresado de la “Escuela Técnica Raggio” y un excelente tornero.
Un amigo vinculado con la electromedicina que trabajaba en el Sanatorio Güemes, comenzó a enviarle algunos “trabajitos”.
Era mucho antes de la era digital que caracteriza a los tiempos actuales.
En 1984 los cateterismos se “filmaban” en una película de 35mm. que había que revelar. Se sacaba el rollo y se montaba en una rueda, donde se enrollaba la película.
Adolfo comenzó fabricando esas ruedas y terminó desarrollando el equipo completo de hemodinamia.

Uno de los tantos aportes que, en materia de equipamiento, Metalúrgica Blasón le hizo a la medicina.

En esos tiempos incorporó ayudante. Contrató a Fabián, en ese entonces de 22 años y quien fue su mano derecha y aún está vinculado con la metalúrgica.
Juntos diseñaron y fabricaron los esternotomos, las sierras para abrir el hueso esternón para poder operar el corazón.

Esternotomos, la sierra para abrir el hueso esternón, una herramienta fundamental para las operaciones del corazón.


Incursionaron también en oftalmología, con la fabricación de guillotinas para trasplante de córneas.
“A mí me encanta mi trabajo porque yo siento que ayudo a curar a la gente…”, decía Blasón con humildad.
Y así era.

Partícipe necesario de salvar vidas humanas

A los 50 años, Adolfo se casó y con Alicia tuvieron tres hijos: Federico, Walter y Erwin.
Desde la redacción de LA BRÚJULA 24 hablamos con Erwin, responsable comercial y administrativo de la metalúrgica. Walter, su hermano menor, trabaja en la faz operativa junto con Fabián.
“Seguimos con los trabajos que hacía mi viejo. Le dimos un necesario toque de modernidad, como la creación de la página web”, dijo.
Adolfo Blasón había nacido en San Fernando el 28 de marzo de 1937 y murió el 19 de octubre de 2021.
Su nombre y su obra no estuvieron en las portadas de los diarios. Tampoco hubo menciones en programas televisivos o radiales.
Partió en silencio y con el reconocimiento de familiares, allegados y médicos, después de ser partícipe necesario de la salvación de muchas vidas humanas.

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