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rafael emilio santiago

“Nuestros abuelos nunca se imaginaron que hoy muchos argentinos pensarían en irse”

Como todos los viernes en LA BRÚJULA 24, el experimentado Rafael Emilio Santiago brindó su habitual columna, en el aire del programa “Bahía Hoy”. Reflexiones únicas de un periodista que, sin dudas, sigue marcando agenda.

Primero, el profesional se refirió a los dichos del ministro Gollan efectuadas también en este medio. Y recordó que “a este hombre le han pegado bastante porque al principio de la pandemia decía que iban a haber miles de muertos en la Argentina, le dijeron ‘doctor muerte’. Ahora registro muchas cosas que antes no tenía tiempo”.

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Luego, en su relato cargado de emoción, Santiago se refirió al presente del país, que encuentra a muchos argentinos pensando en irse. “Recuerdo una charla que tuve con mi abuelo, en Río de Janeiro allá por 1962, esa era mi primera vez en Brasil. Inolvidable porque además vi jugar por única vez al legendario Garrincha -Manuel Francisco dos Santos- en el Maracaná”.

“Fue antes del Mundial en Chile. Era lo más alejado a una estrella deportiva, aunque cuando agarraba la pelota era un mago. Me impresionó, como me impresionó Río, y sabiendo que mi abuelo había ingresado por esa misma ruta, en barco, pero siguió y se bajó acá”, señaló.

Y agregó: “Don Emilio, mi abuelo, un emprendedor, me dijo que le gustaba Río pero nosotros sabíamos que este era un mejor país. Llegó, se asentó, mandó a buscar a su madre y su novia, y nunca se arrepintió de su decisión. Sin quejas, acaso la virtud más grande de un inmigrante. Renegaba de Franco, y yo tengo presentes muchos de sus relatos”.

“La definición aquella de seguir viaje hacia el sur se me hizo presente en estos días difíciles al saber que tres cuartas partes de los argentinos si pudieran se irían. Alguna vez yo lo evalué también para mi retiro, en una isla tranquila por ejemplo. La idea era simple, manejar un taxi a la mañana hasta que el cuerpo aguante. Pero están los afectos, entonces uno se enoja”.

“Lo que no quiere decir que yo no respete a los que quieran pasar por Ezeiza. Tampoco me opongo a los disconformes, veo que hay muchos en esa ruta, y ahora soy jubilado y dependo del Estado. Eso sí, trabajando o de paseo, estuve en unos cuantos países, y algunos residentes de esos lugares me dijeron que tuviera cuidado porque estaba de paso, y siendo forastero permanente cambia mucho”, argumentó.

Y cerró: “Nosotros, pese a nuestros defectos, somos muy gentiles con los que llegan. Y la mayoría, creo, hemos descendido de esos barcos a través de nuestros antepasados sin pensar en volvernos en estos días. Tenemos una franquicia que muchas veces olvidamos, yo acá me puedo quejar porque soy de acá, soy parte de todo esto, con mis derechos, y por eso me molesta que algún extranjero cuestione. Si no estás de acuerdo volvete”.

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