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elecciones 2019

Gay, una aplanadora

El análisis de otra jornada histórica. Números, estrategias y claves para comprender el inapelable resultado. Además, el sacudón en el peronismo local. El domingo de los postulantes al sillón de Bordeu. Y mucho más...

Cómodo triunfo

Se despejaron las incógnitas en la ciudad. La plaza del "Sí, Se Puede" fue positiva para Juntos por el Cambio y capturó votantes en Bahía. La decisión de Héctor Gay de hacer una campaña intensiva, cosa que no había ocurrido previo a las PASO, arrojó un resultado aplastante: más de la mitad de los bahienses lo eligieron otra vez intendente.

Un dato contundente es que Gay consiguió aumentar su caudal electoral respecto de 2015. Pasó de 43,5% al 51%, lo que equivale a decir que no sólo quienes lo votaron hace cuatro años le ratificaron la confianza, sino que sumó unos 15 mil adeptos. Dicho de otra manera: pasó de 76.641 sufragios (2015) a 91.471 (2019).

Gay en las últimas semanas pisó el acelerador, salió a mostrar la obra pública y le “sacudió las plumas” al peronismo con declaraciones poco habituales en su cauteloso estilo. Habló de la corrupción del pasado y de la inestabilidad institucional vivida durante gobiernos anteriores. Y acusó a la oposición de “embarrar la cancha con mentiras”.

Además de la campaña local, en nuestra ciudad las figuras de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal se mantuvieron con un altísimo nivel de preferencia, sacándoles una holgada ventaja a los postulantes Fernández y Kiciloff.

“Nosotros hicimos una campaña ordenada. La gente reconoció lo hecho por Héctor y Cambiemos en la ciudad y la región. Obras como nunca en la historia. Eso, más allá de la crisis económica, es incontrastable y fue reconocido. En cambio ellos (por la oposición) empapelaron la ciudad con fotos de Susbielles con Kiciloff, sabiendo que en Bahía el exministro de economía tenía un alto nivel de rechazo”, describió ya entrada la madrugada un integrante de la mesa chica amarilla.

El cerebro

El principal armador político de Juntos por el Cambio en Bahía festejó a lo grande. El 10 por ciento de ventaja de Gay sobre Susbielles se debe a varios factores. Uno de ellos fue el diseño de campaña post paso. Los amarillos no habían movilizado a su estructura en las primarias y por eso el candidato opositor logró acercarse peligrosamente.

Volviendo a la campaña tradicional, con una estrategia local y con los aportes de los reelectos senadores Nidia Moirano y Andrés De Leo, el gobierno local logró una diferencia impensada para muchos.

De esta manera, Santiago Nardelli fue el cerebro –libre de pan– que trazó la táctica ganadora. Conoce bien al peronismo y sabe cómo ganarle.

El diputado coronó la semana con una gran alegría, que servirá para compensar la amargura que sufrió en la Bombonera tras la eliminación de Boca ante su eterno rival.

Lo que se viene en el peronismo

El peronismo se quedó con la Nación y la Provincia, pero en Bahía no pudo ser. El logro de Federico Susbielles de unir al peronismo local evidentemente no alcanzó para ganar la intendencia. Los galardones del exbasquetbolista por la tarea titánica de juntar a sectores que se detestaban no se lo saca nadie. La pregunta que se impondrá en los próximos días es si podrá mantenerse como líder del espacio.

Siendo el Samoré del PJ y habiendo cosechado el 41% de los votos debería ser reconocido y premiado. Pero en el peronismo nunca se sabe. Se lo respetará como líder de la oposición u otros dirigentes irán por su lugar.

Habrá que ver qué pasa con el flamante senador Marcelo Feliú, Dámaso Larraburu o Rodolfo Lopes, que dice haberse sentido ninguneado y denuncia que quisieron esconderlo durante la campaña.

Pero el más importante de los dirigentes, por su vinculación directa y única con Maximo Kirchner, es Gabriel Godoy. El poderoso líder de La Campora responderá exclusivamente al poder central.

Otro interrogante es cómo se rearmará el espacio peronista en el HCD. ¿Habrá un solo bloque?

El domingo de los candidatos

El día de las elecciones es, para los candidatos y sus allegados, una jornada de expectativas, nervios, trabajo, y mucha ansiedad. Cada uno de ellos tuvo un domingo especial, pero con algunas curiosidades.

Héctor Gay votó a las 9.30 en la Técnica N° 2 de calle Azara. Antes de eso, desayunó con su esposa Isabel en su casa del barrio Patagonia. Tomó café, comió un yogurt y un sándwich de jamón y queso. Luego, a la hora de almorzar, fue a la casa de unos amigos en Fitz Roy al 700. Degustaron unos tallarines caseros con peceto. Tampoco se privó del postre: helado. Tras una breve siesta en su casa, se dirigió a esperar los resultados junto a la sus colaboradores y demás candidatos de Juntos por el Cambio en el local partidario de Avenida Colón.

El candidato del Frente de Todos, Federico Susbielles, también desayunó en familia. Luego de ello, junto a su hijita, y rodeado de periodistas, votó a las 11 de la mañana en la escuela 67 de calle Pedro Pico al 500, en su barrio. Ya para el mediodía había charlado por teléfono con varios colaboradores. Minutos después, almorzó, nuevamente con su familia, unas clásicas pastas domingueras. Y durante la tarde chequeó las alternativas del escrutinio junto a los fiscales generales. Los resultados los esperó en su bunker, ubicado en el Hotel Argos de calle España.

Leonardo Valente, del frente vecinalista Todos x Bahía, arrancó el día con todo. Desayunó de forma muy saludable, malta con leche y una fruta. Luego de eso, pasadas las 11, emitió su voto en la Escuela N° 67. Tras sufragar, fue a misa e inmediatamente comenzó con su tarea de fiscalización. El almuerzo lo compartió con su familia: picanha (un corte de carne vacuna popular en Brasil) con papas y vegetales al horno. No pudo ni respirar, porque inmediatamente volvió a fiscalizar en las escuelas, recorriendo Bahía para reponer boletas. Los resultados los esperó en su bunker de Alem y Uruguay.

El pastor Luis José, del frente NOS, se despertó temprano y desayunó en su casa un café junto a su esposa. Luego, a las 9, fue a votar al colegio San Vicente de Paul. Ya sobre el mediodía se acercó a su bunker de Saaverda 221, en donde almorzó nuevamente con su mujer y a un grupo de jóvenes. Degustaron hamburguesas del Big Six y empanadas. La siesta de José fue rara, porque transcurrió adentro de su auto estacionado en la puerta del bunker. “Quería estar atento por si faltaba algo en alguna escuela”. No durmió nada y escuchó algo de música. Luego esperó allí mismo (no en el auto, sino adentro del edificio) los resultados.

El histórico dirigente del Partido Obrero, que integra el Frente de Izquierda, Néstor Conte, desayunó también en su casa con su esposa, pero antes de eso tomó el jugo de un limón en ayunas: “Es algo cotidiano en mí”. Luego le entró a unos mates y comió algo de cereal. A las 10 fue a votar a la escuela 75 de Bélgica y Enrique Julio. El almuerzo lo compartió también con su compañera de vida, Adriana. Fueron milanesas de pollo y calabaza cocida al vapor. Tras ello, volvió al ruedo para fiscalizar, y luego esperó los resultados en el local partidario de calle Zelarayan.

Afuera

El periodista Jorge Rubio enfureció durante la visita de Alberto Fernández. Es que en la conferencia de prensa, organizada en el Hotel Argos, le avisaron que no podría hacer preguntas. Según los organizadores, había un tiempo acotado y debieron realizar un sorteo entre todos los medios para seleccionar a quienes podrían hacer preguntas.

El conductor radial no toleró la situación y decidió retirarse del lugar. Se lo pudo ver furioso. Su principal enojo, según comentaron testigos, fue con Desiré Cano, una de las más cercanas colaboradoras de Federico Susbielles.

Quién salió en su defensa fue el ex intendente Lopes que tuiteo que “es una vergüenza haber dejado afuera a Rubio y facilitarle la conferencia a medios hostiles al peronismo y a Cristina. Falla la prensa de Susbielles, manejada por radicales antiperonistas”.

Anunció que cerraba en una cervecería y le hicieron el test

Valente anunció la semana pasada que el jueves cerraría su campaña en una cervecería. Ese mismo día, la Guardia Urbana lo interceptó al candidato del Frente Todos por Bahía y lo sometió al test de alcoholemia. El resultado fue negativo.

No está claro si los agentes de tránsito lo estaban esperando para hacer el test o fue pura casualidad. Sea como fuere, por suerte para él, el control fue antes y no después del acto en la cervecería.


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