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El Senado trata la reforma laboral y Milei quiere que sea ley antes de marzo

Con los plazos al límite y feriados en el medio, el Presidente presiona para que llegue a Diputados antes de la apertura de sesiones. No descarta concesiones clave para lograrlo.

Con la apertura de sesiones ordinarias marcada para el 1 de marzo, el presidente Javier Milei dejó un mensaje nítido puertas adentro: la reforma laboral tiene que ser ley antes de esa fecha. Sin descartar ninguna jugada, el mandatario ordenó acelerar el trámite parlamentario y aceitar las negociaciones necesarias para llegar a tiempo.

En la antesala del debate en el Senado, el oficialismo confía en un escenario favorable. La convocatoria a sesión cuenta con la firma de 44 legisladores y en La Libertad Avanza descuentan que podrán superar con margen los 37 senadores necesarios para garantizar quórum y mayoría absoluta. Sin embargo, el optimismo viene acompañado de cautela. Cerca del Presidente advierten que lo que ocurra en la Cámara alta será determinante para el futuro del proyecto en Diputados, donde los tiempos y los votos aparecen más ajustados.

Por eso, en los últimos días, Milei dejó trascender a sus principales interlocutores políticos que está dispuesto a apurar el tratamiento en la Cámara baja, incluso aceptando modificaciones reclamadas por sectores de la oposición. No es casual que Patricia Bullrich haya anticipado que el texto definitivo recién estaría listo hacia mitad de semana, una señal clara de que las conversaciones siguen abiertas y que nada está cerrado del todo.

Los feriados de carnaval recortan los plazos legislativos y obligan a jugar a fondo si se quiere cumplir el objetivo. Aun así, en el oficialismo creen que, con un respaldo amplio en el Senado, el trámite en Diputados podría acelerarse más de lo previsto. Todo depende, dicen, de cuán generoso sea el resultado de la primera votación.

En ese marco aparece una ficha sensible: el capítulo de Ganancias. Según comentan quienes hablaron con el Presidente en las últimas horas, Milei estaría dispuesto a resignarlo si los gobernadores garantizan que la ley se aprueba durante el período de sesiones extraordinarias. Para el Gobierno, obsesionado con sostener el déficit cero, ceder en ese punto no sería un golpe mortal. De hecho, la recaudación de enero mostró una caída real respecto del año pasado y marcó el sexto mes consecutivo de retracción, un dato que relativiza el impacto fiscal de ese apartado incorporado luego al texto original.

El apuro oficial no se explica solo por la agenda parlamentaria. En Balcarce 50 asumen que la reforma laboral será judicializada casi de inmediato y que la discusión sobre su constitucionalidad llegó para quedarse. Aprobarla cuanto antes, entienden, es el primer paso para dar una batalla que no se librará solo en el Congreso, sino también en los tribunales.

Con información de Clarín

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