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Cómo elegir una buena palta: las señales que conviene mirar antes de comprarla

La firmeza, el aspecto de la cáscara, el olor y el estado del tallo pueden ayudar a reconocer si está en su punto, todavía necesita madurar o ya comenzó a deteriorarse.

Elegir una palta en buen estado puede resultar más difícil de lo que parece. La firmeza, el aspecto de la cáscara, el olor y hasta el estado del pequeño tallo pueden dar pistas sobre su maduración y ayudar a evitar frutas golpeadas, pasadas o deterioradas por dentro.

Uno de los principales indicadores es la textura. Una palta firme todavía necesitará algunos días para madurar, mientras que aquella que cede levemente ante una presión suave suele estar lista para consumir. Si, en cambio, se hunde con facilidad o presenta sectores demasiado blandos, puede estar sobremadura.

También conviene revisar con atención la superficie. Las piezas con cáscara agrietada, cortes profundos, golpes importantes, moho, humedad o líquido en el exterior deberían descartarse. Un olor agrio o fermentado es otra señal de deterioro. En las variedades Hass, un tono muy oscuro puede acompañar el proceso de maduración, aunque el color por sí solo no alcanza para determinar el estado de la fruta.

Otro detalle a observar es el pedúnculo. Los especialistas recomiendan elegir paltas que lo conserven seco e intacto y que resulten relativamente pesadas para su tamaño. De todos modos, la ausencia de ese pequeño tallo no significa necesariamente que la fruta esté en malas condiciones, siempre que la zona permanezca seca y sin signos de deterioro.

Para comprobar la maduración sin dañar la pulpa, la recomendación es ejercer una presión suave con la palma de la mano y evitar apretarla con las yemas de los dedos. Si la intención es consumirla varios días después, resulta más conveniente llevar una pieza firme y dejarla madurar a temperatura ambiente.

Una vez alcanzado el punto deseado, puede guardarse en la heladera para ralentizar su maduración. Si se utiliza solo una mitad, conservar el carozo y cubrirla correctamente ayuda a mantenerla en mejores condiciones, mientras que unas gotas de lima pueden retrasar el oscurecimiento. También existe la posibilidad de congelarla en cubos para emplearla luego en distintas preparaciones.

La higiene también resulta fundamental. Aunque una palta tenga buen aspecto, eso no permite saber si posee microorganismos. Por eso, se aconseja lavar la cáscara antes de cortarla, ya que el cuchillo puede trasladar suciedad o contaminantes desde el exterior hacia la pulpa.

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