Seguinos

Noticias A

Mientras millones pedían sus fotos de los 80, agentes de IA resolvían un problema matemático histórico

El anuncio causó polémica entre los matemáticos con un posible denuncia de plagio.

Mientras millones de personas usan inteligencia artificial para generar imágenes, transformar fotos en onda retro o resolver tareas cotidianas, OpenAI asegura haber empleado unos 10.000 agentes de IA para abordar uno de los grandes desafíos de las matemáticas: el problema de existencia y suavidad de las ecuaciones de Navier-Stokes, incluido entre los siete Problemas del Milenio.

Estas ecuaciones describen el comportamiento de los fluidos, como el agua, el aire o la sangre, y tienen aplicaciones en meteorología, aeronáutica y medicina. El interrogante central es si, bajo determinadas condiciones, las soluciones pueden mantenerse regulares para siempre o si pueden desarrollar una singularidad, es decir, un punto en el que ciertos valores crecen sin límite y el modelo deja de comportarse normalmente.

OpenAI afirma haber encontrado una demostración en la que un fluido inicialmente en reposo, sometido a una fuerza suave, termina generando una singularidad en un tiempo finito. En términos simples, habría identificado una situación permitida por las reglas matemáticas en la que las ecuaciones terminan “rompiéndose”.

El avance no habría surgido de una única consulta del tipo “resolvé Navier-Stokes”. La compañía organizó miles de agentes en grupos capaces de probar caminos distintos, detectar errores, compartir ideas y reutilizar los enfoques más prometedores. El proceso demandó unas 88 horas de búsqueda, más otras 17 para formalizar y verificar el razonamiento mediante Lean, una herramienta de comprobación matemática.

Durante el experimento, los agentes intercambiaron alrededor de 2,7 millones de mensajes y produjeron unos 130.000 millones de tokens.

Sin embargo, el problema todavía no puede considerarse oficialmente resuelto. La demostración deberá ser analizada por especialistas y, para que el Instituto Clay la reconozca como solución de un Problema del Milenio, deberá superar un proceso académico prolongado y obtener aceptación generalizada.

OpenAI señaló que no pretende reclamar el premio de un millón de dólares. El punto de fondo es otro: si la prueba resiste la revisión, mostraría que sistemas formados por múltiples agentes pueden no limitarse a reorganizar conocimiento existente, sino también contribuir a producir conocimiento. Ese escenario marcaría un cambio en la forma de entender el papel de la IA científica.

Pero alrededor del anuncio surgió una controversia. Tristan Buckmaster, matemático de la Universidad de Nueva York que trabajaba junto a Levent Alpöge en una línea relacionada, consideró llamativo que OpenAI llegara prácticamente al mismo tiempo a un enfoque muy poco explorado. “No es la dirección a la que se llega en unos días”, sostuvo. También planteó dudas sobre si sus trabajos privados cargados en Codex (programa de OpenAI) pudieron influir en los modelos.

OpenAI negó haber accedido específicamente a esos datos, aunque reconoció que no puede descartar completamente que información derivada del uso de sus productos haya contribuido al entrenamiento.

Más Leídas