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A tomar nota: para qué sirve poner una ramita de lavanda en un vaso con agua

Se trata de una técnica sencilla para reproducir la planta a partir de un esqueje. Advierten que no siempre es el método más efectivo.

La lavanda es una de las plantas aromáticas más elegidas para jardines y balcones y puede multiplicarse mediante esquejes. Entre los métodos utilizados aparece uno particularmente simple: colocar una ramita en un vaso con agua hasta que comience a desarrollar raíces.

La técnica consiste en cortar un tallo sano, preferentemente joven y sin flores, y sumergir únicamente su parte inferior. Antes de hacerlo es importante retirar las hojas que podrían quedar en contacto con el agua, ya que su deterioro puede favorecer la aparición de pudrición.

Una de las principales ventajas es que permite seguir visualmente la formación de las raíces sin necesidad de utilizar tierra durante la primera etapa. Además, es un procedimiento económico y no requiere elementos especiales.

Por qué la lavanda puede reproducirse a partir de un esqueje. (Foto generada con inteligencia artificial)

Para intentarlo, se recomienda utilizar una ramita de entre 8 y 15 centímetros, colocarla en un recipiente con agua y dejarla en un ambiente luminoso, aunque sin exposición directa al sol. El líquido debe renovarse cada pocos días para mantenerlo limpio.

La aparición de las primeras raíces puede demorar varias semanas. Una vez que alcanzan un desarrollo suficiente, el esqueje puede trasladarse con cuidado a una maceta con un sustrato que facilite el drenaje.

Sin embargo, este sistema también presenta algunas desventajas. La lavanda es sensible al exceso de humedad y las raíces que se forman dentro del agua pueden tener dificultades para adaptarse posteriormente a la tierra.

Por ese motivo, aunque colocar un esqueje en un vaso resulta útil para experimentar y observar su crecimiento, los especialistas suelen considerar más confiable plantarlo directamente en un sustrato bien drenado.

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