Seguinos

Noticias B

Cuáles son las señales que advierten fallas en la suspensión del auto y no deben ignorarse

Ruidos, rebotes excesivos, pérdida de estabilidad y desgaste irregular de los neumáticos pueden anticipar problemas en los amortiguadores

El desgaste de los amortiguadores suele producirse de manera progresiva y puede pasar inadvertido para el conductor. Sin embargo, circular con una suspensión en mal estado afecta la estabilidad del vehículo, aumenta la distancia de frenado y eleva el riesgo de perder el control ante una maniobra imprevista.

Uno de los indicios más claros aparece después de atravesar un lomo de burro, un pozo o una irregularidad del camino. Cuando el auto continúa rebotando o tarda en recuperar la estabilidad, la suspensión podría haber perdido capacidad para controlar el movimiento de la carrocería.

También deben tenerse en cuenta los ruidos al girar o pasar por calles deterioradas, las vibraciones, la sensación de que el vehículo “flota” y el balanceo excesivo en curvas o durante los cambios de carril.

Otra señal frecuente es el desgaste desparejo de los neumáticos. Los amortiguadores deteriorados impiden que las ruedas mantengan un contacto constante con el asfalto, lo que puede afectar tanto la adherencia como la respuesta de los frenos.

Los amortiguadores en mal estado afectan la estabilidad del auto, alargan la frenada y aceleran el desgaste de los neumáticos (Imagen Ilustrativa)

Una fuga de aceite sobre el cuerpo del amortiguador, las inclinaciones pronunciadas durante las frenadas o los golpes secos provenientes de la suspensión también requieren una revisión mecánica.

El problema puede volverse más peligroso cuando se conduce con lluvia, viento lateral, el vehículo cargado o sobre caminos irregulares. En esas condiciones, una suspensión fatigada puede aumentar el movimiento de la carrocería y reducir la capacidad de reacción.

No existe una cantidad exacta de kilómetros para reemplazar los amortiguadores, ya que su duración depende del modelo, el estado de las calles, el peso transportado y la forma de conducción.

Como referencia, los especialistas recomiendan comenzar a controlar su estado entre los 60.000 y los 80.000 kilómetros, aunque algunas unidades pueden necesitar una intervención antes.

En caso de que sea necesario reemplazarlos, lo habitual es realizar el cambio de las dos piezas ubicadas sobre un mismo eje. Sustituir solo una podría provocar diferencias de respuesta entre ambos lados del vehículo, especialmente durante una frenada o al tomar una curva.

La lluvia, el firme irregular, la carga y el viento lateral agravan los efectos de una suspensión en mal estado en curvas, baches y autopista (Imagen Ilustrativa)

No todos los ruidos o problemas al frenar tienen origen en los amortiguadores. Las fallas también pueden estar relacionadas con los resortes, soportes, cazoletas, neumáticos o el propio sistema de frenos, por lo que resulta necesario realizar un diagnóstico profesional.

Cuando el auto rebota demasiado, se inclina de manera pronunciada, presenta golpes reiterados o pierde líquido, se recomienda evitar los viajes largos y la circulación a alta velocidad hasta efectuar la revisión correspondiente.

Más Leídas