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Llegan las cabinas de telemedicina

La iniciativa busca aliviar a las guardias de los hospitales. Además, los "enganchados", un problema sin arreglo, también en el invierno. Un puente provisorio para la rotonda de Don Bosco. Y mucho más.


Sacar lo bueno

A un año y medio de la trágica inundación que devastó a nuestra ciudad, las cicatrices siguen estando. Cada ciudadano intenta procesar su experiencia como puede. Y cada persona es una historia. Desde aquellos que no la pasaron tan mal en lo personal, pero tuvieron gente cercana que la pasó mal hasta los que padecieron daños económicos o, en los casos más graves, sufrieron pérdidas humanas.

La ciudad, de a poco, se va levantando. La infraestructura, que ya venía con un gran deterioro, quedó desecha en los lugares por donde pasó el agua. Hoy avanza, con tiempos que desearíamos más urgentes, pero avanza.

Pero sin dudas, como dicen los expertos en psicología, hay que apoyarse en lo positivo: Bahía se sacó un 10 en el factor humano. Es que, salvo casos puntuales de miserabilidad, la enorme mayoría de los ciudadanos dieron lo mejor para ayudar a los demás en el peor momento de sus vidas.

Y viendo los últimos tristes acontecimientos en Venezuela donde hubo saqueos y desmanes tras el terremoto, viene a cuento la reflexión de un colaborador de la Cruz Roja Internacional que destacó, por sobre todas las cosas, el comportamiento humano del bahiense. Es una lamentable regla en casi todo el mundo que, ante una catástrofe, sea cual fuere la magnitud, la situación se vuelva incontrolable desde lo social y la violencia se desate. “Los habitantes de Bahía Blanca fueron un ejemplo de templanza y serenidad en medio del desastre”, repitió aquel dirigente de la conocida ONG.

En Venezuela, como si fuera poco, hay que sumarle la degradación institucional, en especial el de las fuerzas de seguridad que aprovecharon para rapiñar objetos de valor entre los escombros y cadáveres.

Por eso, los bahienses debemos quedarnos con nuestra fortaleza. Cuando -Dios o el destino- nos puso a prueba, la prueba fue superada entre todos. El desafío actual sería poner esa misma energía y comunión para avanzar, sin tener que esperar una nueva catástrofe.


Enganchados

Por estos días varios barrios de la ciudad sufrieron cortes de energía eléctrica, pero no se dieron por fallas del sistema debido a roturas, y tampoco por el exceso de uso de los clientes de EDES por el frío (cada vez más gente se calefacciona de ese modo), sino por la cantidad de “enganchados”.

Lo que está sucediendo es lo mismo que pasa cada vez que hay una crisis económica y social. Hay más personas que se cuelgan al servicio, especialmente en nuevos asentamientos, y esto hace que “salte todo”. Es decir, que los que pagan se queden sin luz.

Al detectar esta situación, la empresa hace la denuncia, y luego procede a la desconexión de los clandestinos. Pero generalmente, a las pocas horas, o días si somos generosos, se vuelven a enganchar y surge el problema nuevamente. Esta situación, que como dijimos no es la primera vez que ocurre, es de muy difícil solución.


Cabinas

Este fue el primer invierno en el que se pudo ver el funcionamiento de la telemedicina en la ciudad (alcanza con inscribirse en mibahia para usarla) y a pesar de que es muy difícil saber cuánta menos gente fue a la guardia de los hospitales públicos cuando están igualmente llenas, sí se cree que muchas personas resolvieron sus dudas médicas desde sus casas con sus teléfonos.

Pues bien, ahora se viene un nuevo hito en esta herramienta: las cabinas de telemedicina. Se instalarán en la edificación que está pegada a la guardia del Hospital Municipal. Su función será que, cuando a un paciente le digan en recepción que su malestar no es una emergencia, y que deberá esperar mucho tiempo, se lo invite a acercarse a una cabina, y mediante una pantalla, entablar una videollamada con un médico.

Esto tendrá un doble beneficio. El primero es que el paciente será atendido más rápido. El segundo es que al conocer la herramienta y saber que funciona, probablemente la próxima vez se contacte desde su casa antes de dirigirse a una guardia.


Dormir en la calle

Se sabe que la situación de calle es muy compleja de abordar. Hay gente que tiene problemas de consumo y otras dificultades de salud mental, y no se la puede obligar a ir a un refugio. Hay otros que simplemente quieren vivir así, y se los intenta asistir con viandas. Y hay situaciones un poco más curiosas, aunque igualmente riesgosas, teniendo en cuenta el invierno que estamos pasando.

Bahía Blanca se hizo la fama de “ciudad amigable”, y mucha gente de afuera termina transitando y viviendo en nuestras calles. No hay mucha inseguridad, y la gente en general es amable. Normalmente la mayor afluencia se da en la temporada de verano, por la cercanía con Monte y Pehuen. Pero ahora hay que sumarle el efecto “Vaca Muerta”.

Desde la Comuna admiten que hay gente de paso, que viene sin un mango, que intenta llegar al “paraíso del trabajo”, pero que se termina quedando muchos días en Bahía. A estas personas también se las termina asistiendo, por supuesto.


Puente

Por estas horas llegó a nuestra ciudad un puente ferroviario modular que se instalará como desvío en el sector de la rotonda de calle Don Bosco, para ya poder trabajar en el original, dañado por la inundación.

La enorme estructura fue traída por la empresa Ferroexpreso y se usará de forma provisoria, para poder demoler el histórico, que además hace una especie de tapón adentro del canal. La construcción del nuevo y definitivo será financiado por Provincia, del mismo modo que lo está haciendo con los vehiculares y con el canal propiamente dicho.


Freno al celular

Dos amigos bahienses de 19 años, Joaquín Velázquez Arriola y Matías Freije, decidieron diseñar Bloq, un dispositivo físico para quienes se les dificulta ponerle un freno al uso del celular.

Joaquín estudia Negocios Digitales en Buenos Aires, y Matías arrancó a estudiar Licenciatura en Organización Industrial en la UTN, pero la dejó para dedicarse de lleno a sus proyectos.

“Creamos Bloq a partir de una necesidad nuestra, que en realidad tenemos todos. Vivíamos con el celular en la mano y no lográbamos cambiar ese hábito por más que lo intentáramos. Las soluciones que ya existen limitan o bloquean las apps, pero todas tienen el mismo problema, y es que las podés ignorar cuando quieras. Decidimos crear algo distinto que en Latinoamérica no existía”, cuentan Joaquín y Matías a Indiscreta.

“Bloq, un dispositivo físico que funciona junto a una app y actúa como una barrera física entre vos y tus distracciones. Desde la app elegís qué aplicaciones bloquear; armás rutinas con bloqueos automáticos; creás distintos modos personalizados; definís tareas y recordatorios, y llevás un registro de tu uso. Cuando apoyás el celular sobre Bloq, se bloquean las apps y notificaciones que más te distraen, pero no las que vos considerás importantes. Y como es una barrera física, mientras esté activo dejás de agarrar el celular en automático. El lunes pasado lanzamos las primeras 50 unidades y, por la demanda, ya estamos fabricando más”. Una herramienta que seguramente muchos querrán tener.

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