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Cómo van las negociaciones para terminar la guerra y abrir el estrecho de Ormuz

La situación en el Golfo Pérsico y el conflicto en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán están en un punto incierto.

La frase "entrar en una guerra es fácil, lo complicado es salir", se cumple a la perfección en Medio Oriente. Estados Unidos inició con Israel un ataque sobre Irán el 28 de febrero. Mató al líder de ese país, Ali Khamenei. Pero ni siquiera ese fuerte golpe le dio una rápida victoria al gobierno de Donald Trump. Tras 10 semanas de guerra, la tregua anunciada está en una etapa más que gris. No hay ningún avance en los tres temas que planteó el presidente de Estados Unidos cuando dio la orden de atacar.

No hubo ningún cambio de régimen. Pese a los ataques que sufrió, Irán mantiene el plan de desarrollo nuclear y la navegación por el estrecho de Ormuz sigue siendo un problema mundial. Tanto, que el precio del barril de petróleo está por arriba de los 105 dólares a pesar de la tregua anunciada y la prórroga hecha por el propio Trump.

En concreto. La guerra y negociación entre Estados Unidos e Irán atraviesa un punto muerto, con el foco dividido entre el control del estrecho de Ormuz y el programa nuclear iraní. El conflicto derivó en un escenario híbrido: ni guerra abierta total ni acuerdo diplomático.

En el plano marítimo, el estrecho de Ormuz- clave porque concentra cerca del 20% del comercio energético mundial - sigue siendo el principal punto de presión. Irán lo cerró inicialmente y luego ofreció reabrirlo bajo condiciones, mientras EE.UU. respondió con un bloqueo naval que restringe el tránsito y afecta fuertemente las exportaciones iraníes. El tráfico cayó drásticamente y hay buques retenidos o desviados por otras rutas que hacen subir el precio del crudo.

La negociación gira hoy en torno a ese punto: Teherán propone un esquema “Ormuz primero”, es decir, reabrir el paso a cambio de alivio en sanciones o del levantamiento del bloqueo, incluso postergando la discusión nuclear. Washington rechaza esa secuencia y exige concesiones más amplias.

El mayor obstáculo sigue siendo el programa nuclear. EE.UU. reclama que Irán abandone el enriquecimiento de uranio y entregue material cercano a grado militar, mientras Teherán se niega a renunciar a ese desarrollo. No hay acuerdo ni avances concretos en ese frente.

En cuanto a la tregua, es frágil y está al borde de romperse: hubo acusaciones cruzadas de incumplimiento y las negociaciones mediadas -como las de Islamabad - se estancaron. Aunque el alto el fuego aún no colapsa del todo, pierde fuerza día a día. Y la posición de Trump, también. Irán perdió a su líder, pero nada cambió en el ordenamiento de ese país como una nación fundamentalista.

Fuente: LB24 / A24.

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