Seguinos

Noticias B

Crimen de la militar: "Espero una condena a perpetua", sostuvo su madre

Susana dialogó minutos antes del inicio del juicio contra la pareja de Yoselie Agustina Herrera. "No hay un solo día que no la llore", afirmó.

Fotos: Pablo Noir (La Brújula 24).

Minutos antes del inicio del juicio por el femicidio de la militar Yoselie Agustina Herrera, su madre, Susana Alejandra Nadal, llegó desde Mendoza por tercera vez (el debate se suspendió en dos oportunidades), pidió justicia y recordó a su hija asesinada El proceso judicial comienza a cuatro años del hecho y sienta en el banquillo de los acusados a su pareja, Jorge Rubén Rojas.

“Pasaron cuatro años y acá estoy para pedir justicia por mi hija. Él ya tenía problemas con su mujer anterior, tenía restricción de acercamiento, pero lo que le hizo a mi hija fue algo espantoso”, expresó Nadal en diálogo con La Brújula 24.

La mujer recordó el último contacto que tuvo con su hija antes del crimen. “Yo hablaba con Yoselie a diario, pero esa misma noche que la mató este asesino, no tuve más contacto. La última vez ella me dijo ‘mamá, estoy bien, te amo’. Yo le dije ‘yo te amo más’ y ahí ya no tuve más contacto”, relató.

Según contó, la preocupación comenzó cuando la joven no se presentó en su lugar de trabajo. “La denuncia la hizo la Base porque ella no llegaba, no llegaba a su trabajo, nunca se iba sin previo aviso. Tuve mucho apoyo de los militares”, señaló.

Nadal también recordó la vocación de su hija por la carrera militar. “Ella era dulce, una chica hermosa, vino a cumplir un sueño que era del padre y a tener una mejor calidad de vida. Ella siempre quiso ser militar. A su asesino lo conoció en Bahía”, afirmó.

De cara al proceso judicial, sostuvo que su objetivo es que el caso llegue a una condena ejemplar. “No tengo palabras para decirle, trato de tratar de estar tranquila y que mi hija tenga un juicio tranquilo. No tengo nada que hablar con él. Para mí es un calvario. No hay día que no la llore”, manifestó.

Finalmente, reiteró su pedido de justicia. “Todos los días espero a mi hija. Para este hombre quiero la perpetua que se merece porque no le dio tiempo a mi hija ni para defenderse”, concluyó.

"El video es una prueba concluyente"

A su turno, el fiscal Jorge Viego habló con este medio y aseguró que la prueba reunida durante la investigación permite sostener la acusación contra Rojas. Según explicó el representante del Ministerio Público Fiscal, uno de los puntos centrales del caso es la relación de pareja entre la víctima y el imputado.

“Está muy bien acreditado a través de distintos allegados y amigos que eran una pareja, y eso ya es uno de los indicios por los cuales, teniendo probada la autoría de él como autor del homicidio, obviamente lo que le corresponde es la perpetua. Después vamos a trabajar en lo que es la violencia de género, que es el segundo agravante, pero con que se compruebe solamente esta relación, alcanza para la máxima pena”, señaló.

Viego indicó además que uno de los elementos probatorios relevantes es un registro en video que, según la investigación, ubica al acusado con la víctima después del hecho. “Que haya quedado filmado arrastrando a la víctima es una de pruebas fundamentales para probar la autoría”, afirmó.

El fiscal también se refirió a la conducta que el imputado habría tenido tras el crimen. “Para ese entonces es la versión que estaba dando a todos los allegados, que es más allá que él no lo quiera declarar ahora, a través de los testimonios de los amigos de la pareja, él se hacía el preocupado, como que no sabía dónde estaba”, explicó.

De acuerdo con la acusación, el hombre incluso habría intentado sostener esa versión mediante una maniobra con el teléfono de la víctima. “Simuló una conversación con el teléfono de la víctima, pidiéndole supuestamente a la víctima que la vaya a buscar y ya para ese momento ella estaba fallecida y la estaba arrastrando”, sostuvo.

En ese sentido, Viego remarcó la importancia de las imágenes incorporadas al expediente. “O sea que la prueba del video es fundamental”, concluyó.

Más Leídas