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Mitos, desafíos y decisiones detrás de los tratamientos de fertilidad

Más allá de los laboratorios y las estadísticas, los procedimientos implican un recorrido físico y emocional cargado de tabúes y momentos difíciles. El análisis de un reconocido profesional de la ciudad.

Por Juan Tucat, redacción de La Brújula 24 (@JuanTucat)

Los tratamientos de fertilidad son procedimientos médicos diseñados para ayudar a parejas o personas solas a lograr un embarazo cuando existen dificultades para concebir de manera natural. Estas alternativas abarcan desde técnicas de baja complejidad, como la inseminación intrauterina, hasta procesos más sofisticados como la fecundación in vitro (FIV).

Hasta ahí, una definición impecable, digna de cualquier enciclopedia médica. Pero hablar en esos términos sería reducir un universo profundamente humano a un puñado de tecnicismos. Porque detrás de cada intento por concebir hay varias historias, decisiones difíciles, temores, esperanzas, y un camino emocional que va mucho más allá de un laboratorio.

Y eso fue lo que buscó transmitir el doctor Sergio García Ércoli, ginecólogo y especialista en medicina reproductiva, durante su visita al programa “Nunca es Tarde”, por La Brújula 24. La conversación, relajada aunque cargada de contenido, tuvo como disparador el caso de Rocío Marengo, quien semanas atrás compartió públicamente su fuerte deseo de ser madre a los 45 años. Esa confesión —más allá de su carácter mediático— reavivó el debate sobre los límites biológicos, sociales y culturales que enfrenta hoy la maternidad postergada, especialmente en un contexto donde cada vez más mujeres deciden priorizar proyectos personales o laborales antes de formar una familia.

"Podemos hablar de Rocío Marengo porque ella lo hizo público. Si no, obviamente esto estaría en el marco de la confidencialidad", aclaró el doctor al iniciar la entrevista, respetando el marco ético de su profesión. Luego, con claridad y calidez, se adentró en una serie de conceptos que invitan a repensar muchos supuestos. Uno de ellos, quizás el más arraigado, es la idea de que la fertilidad es un asunto exclusivamente femenino.

Sergio García Ércoli pasó por los estudios de La Brújula 24

“En general, en la medicina reproductiva, como en tantas otras cosas, hay muchos mitos y tabúes. Uno de ellos, justamente, tiene que ver con que se la asocia directamente a la mujer”, explicó el profesional.

García Ércoli señaló que si bien muchos ginecólogos provienen de una formación centrada en la salud femenina, limitar el análisis a ella es un error. “La fertilidad humana y la reproducción, ya sea médicamente asistida o espontánea, es una cuestión de dos. Por más que se trate de un proyecto uniparental, intervienen dos gametas necesariamente porque la biología lo ha marcado así. Entonces, cuando hablamos de reproducción, tenemos que hablar de dos”, subrayó.

Aunque reconoció que en la mayoría de los casos es la mujer quien transita físicamente los procedimientos —y que un amplio porcentaje de los diagnósticos están ligados a su salud—, recordó que las causas de infertilidad masculina también son relevantes y muchas veces invisibilizadas. “Nos focalizamos quizás mucho en la mujer. Tal vez sí, porque ella se lleva un porcentaje amplio de los trastornos de la fertilidad. Pero de ninguna manera son todos. Además, es la que pone el cuerpo, claramente”, sostuvo.

Buscando una mirada integral para un deseo compartido (Foto ilustrativa)

El especialista también hizo hincapié en los factores sociales y culturales que todavía condicionan el acceso a estos tratamientos. Según recordó, durante mucho tiempo estos asuntos quedaron relegados al ámbito íntimo de las mujeres o fueron tratados con cierta vergüenza. “Hoy por hoy, afortunadamente, se está empezando a hablar con mayor apertura, pero todavía queda mucho por desmitificar”, remarcó.

En relación a la postergación de la maternidad, García Ércoli fue claro: es una decisión legítima, cada vez más común, pero debe ir acompañada de información. “Muchas mujeres deciden posponer la maternidad por razones personales, profesionales o económicas. Pero la biología no siempre acompaña esas decisiones. Lo importante es que las personas puedan decidir con libertad, pero también con información. Porque el tiempo biológico no siempre va de la mano con el tiempo emocional o el tiempo social”.

Finalmente, el doctor insistió en la necesidad de humanizar el abordaje de la fertilidad: “Si logramos entender que esto no es solo un asunto biológico, sino también emocional, cultural y social, vamos a estar dando un paso importante hacia una reproducción verdaderamente consciente y acompañada”, concluyó.

La entrevista dejó en evidencia que aún hoy persisten prejuicios y desconocimientos sobre la infertilidad. Pero también mostró que el diálogo abierto, informado y empático puede ser una herramienta poderosa para transformar la manera en que como sociedad acompañamos a quienes transitan ese deseo tan profundo y legítimo de convertirse en madres o padres.

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