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Murió Horacio García Belsunce

El hermano de María Marta fue condenado por encubrimiento, perdió su trabajo y se convirtió en remisero y vendedor de empanadas y pizzas mientras la causa daba un vuelco.

“No hay forma de que alguien pueda comprender la desesperación y el dolor de estar sumergido en semejante pesadilla, salvo una persona que lo haya vivido”. Así, Horacio García Belsunce (h) hablaba sobre el infierno que significó el crimen de María Marta García Belsunce en su corazón, y también en el resto de la vida que le quedó por vivir y que lo dejó en ruina.

El hombre que nunca dejó de buscar justicia por su hermana, que fue condenado, preso y absuelto; que siempre insistió en señalar a Nicolás Pachelo como el autor del crimen, y que estuvo al lado de su cuñado Carlos Carrascosa en las buenas y en las malas; falleció este miércoles a la mañana. Tenía 75 años.

Hijo del jurista Horacio Adolfo García Belsunce y de Luz María Galup Lanús, Horacio (h) nació el 30 de abril de 1949 en la Ciudad de Buenos Aires. Se formó en el colegio porteño San José y finalizó la secundaria en 1966, obteniendo el título de bachiller en Letras. Cinco años después se recibió de abogado, profesión que ejerció hasta fines de la década del 70.

Desde entonces comenzó a incursionar en el mundo de la comunicación y llegó a fundar dos agencias de publicidad, antes de volcarse al periodismo y pasar por varios medios televisivos, radiales y gráficos.

En 2002, Horacio se distinguía de su círculo íntimo por tener un perfil público. Compartía con María Marta la conducción de un programa por cable llamado De Frente. Ella era la productora; él, el conductor. Eran hermanos, compañeros y, como luego lo recordaría, también mejores amigos.

El derrotero del abogado en una causa con múltiples sobresaltos

El 27 de octubre de 2002, María Marta fue encontrada asesinada a balazos en la cabeza en el baño de su casa en el country Carmel, del partido de Pilar. El crimen —y las sospechas que se acumularon sobre su entorno familiar— empujaron a Horacio al centro de la escena mediática. Lo acusaron de encubrimiento y fue condenado por la Justicia: en 2011, un tribunal lo sentenció a cuatro años de prisión.

Horacio apeló el fallo. Primero lo hizo ante la Cámara de Casación, que confirmó la condena en 2015, y luego ante la Suprema Corte de Justicia bonaerense, que nunca se expidió al respecto.

Así pasaron los años y, en febrero de 2020, la Justicia finalmente lo sobreseyó, al declarar extinguida la acción penal por la prescripción de la causa. Lo mismo sucedió con otros condenados por encubrimiento, como Juan Hurtig y Sergio Binello, hermanastro y vecino de la víctima, respectivamente.

Inicialmente en esa causa, Horacio estuvo bajo arresto unos días en la DDI de San Isidro y en la Unidad 41 de Campana. Entre 2004 y 2006 —cuando, según sus palabras, todavía trataba de adaptarse al vuelco que había dado su vida tras el asesinato de su hermana— estudió y se convirtió en coach ontológico, una disciplina orientada al desarrollo del bienestar personal en las relaciones con los demás.

Horacio contó alguna vez que las herramientas que le brindó esa carrera lo ayudaron a sobrellevar el período de encierro. Luego de una serie de planteos para lograr la excarcelación, recuperó su libertad tras el pago de una fianza. Al no haber quedado firme la condena, nunca volvió a la cárcel.

Durante ese tiempo se sentía contrariado: “Estaba enojado con el mundo. No podía ser que esto me hubiera pasado a mí. Me juzgaban, me condenaban, me metían preso por encubrir ¡el asesinato de mi hermana! No lo podía creer. ¿Cuándo y cómo había empezado esta pesadilla? ¿Por qué la Justicia se había ensañado con nosotros sin una sola prueba?... ¿Cómo soportar tanta injusticia? Es algo muy difícil de explicar”.

Con información de Infobae

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