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Olga, la bahiense que a sus 90 años conoció la Bombonera

Nacida el 22 de agosto de 1934, esta bahiense fanática de Boca Juniors visitó anoche, por primera vez en su vida, la Bombonera. Gritó, celebró y volvió a Bahía junto a la peña “Boca un sentimiento”.

Cecilia Corradetti / Especial para La Brújula / [email protected]

A sus 90 años recién cumplidos, Olga Silva vivió una de las noches más inolvidables de su vida. Fanática incondicional de Boca Juniors desde niña, finalmente pisó por primera vez la mítica Bombonera. No lo hizo sola, estuvo acompañada por su querido nieto Maximiliano, con quien celebró a puro grito el triunfo de su equipo frente a Argentinos Juniors 1 a 0.

Lo de anoche fue más que un partido; fue la culminación de un sueño que Olga había atesorado desde siempre.

Nacida un 22 de agosto de 1934 en una casa humilde de Martín Rodríguez al 1400, Olga es una de las vecinas más antiguas de su barrio. Desde hace 70 años, vive en la misma dirección de la calle Bélgica donde ha visto crecer a su familia y ha construido un legado de amor, sacrificio y recuerdos imborrables.

Su vida no fue sencilla. Quedó huérfana a una edad temprana y fue criada por su hermana mayor. Desde pequeña, Olga demostró una entereza admirable, ya que logró reponerse a cada obstáculo que la vida le ponía en el camino.

Y fue esa misma fortaleza la que la llevó a formar una familia junto a Celsio Herrera, el único hombre que amó en su vida, con quien tuvo cuatro hijos. Sin embargo, en 1969, el dolor golpeó su hogar: su hijo Omar falleció de manera trágica, dejando una cicatriz que, aunque ha sanado con el tiempo, nunca se borró del todo.

Olga es, como muchos la describen, una mujer de gran espíritu. A pesar de las pruebas que le puso la vida, su salud y su lucidez siguen siendo admirables.

"La abuela", como cariñosamente la llaman sus hijos, nietos y vecinos, sigue siendo una figura central en la vida de su familia, que ahora incluye siete nietos y tres bisnietos. Entre ellos se encuentran Julián, Maxi, Emiliano, Franco, Facundo, Agustín y Lucio, quienes crecieron rodeados del cariño y los consejos de esta abuela luchadora. Y en una nueva generación, sus bisnietos Maite, Darián y Emilia también disfrutan de la compañía de su bisabuela.

Olga Silva y su nieto Maximiliano, ayer antes del partido

Pero si hay algo que define a Olga, más allá de su amor por su familia, es su devoción por Boca Juniors. Desde muy pequeña, Olga heredó esta pasión de su padre, quien también era hincha del club xeneize. Sin embargo, su esposo Celsio tenía otros colores en el corazón: era un ferviente hincha de River Plate. Las discusiones sobre fútbol eran una constante en la familia, pero siempre se daban con ese toque de humor que solo puede existir entre quienes se aman profundamente.

A lo largo de su vida, Olga fue coleccionando recuerdos relacionados con Boca: tazas, termos, repasadores y cualquier objeto que llevara los colores azul y amarillo. Su hogar es un pequeño santuario bostero. Pero hasta ese momento, le faltaba algo: nunca había tenido la oportunidad de ver un partido de su querido equipo en la cancha. Ese anhelo parecía quedar como un deseo lejano, hasta que su familia decidió sorprenderla de la mejor manera.

El artífice del gran regalo fue Ariel Gancedo, su yerno, quien ideó una experiencia inolvidable para Olga: un viaje a Buenos Aires para que pudiera cumplir su sueño de ver a Boca en la Bombonera. Ariel contactó a la peña "Boca, un sentimiento", quienes emocionados por la historia de Olga, organizaron una platea para que pudiera disfrutar del partido en las primeras filas.

"Admiro su fortaleza", contó Ariel. "Viajó en micro, vio el partido y volvió en la madrugada. Es algo exigente para cualquier persona, pero más para alguien de su edad. Y sin embargo, lo disfrutó como si tuviera 20 años", dijo a La Brújula 24.

Olga vivió cada segundo del partido como si fuera el último. Se la vio emocionada, con su camiseta nueva, que la familia le obsequió especialmente para la ocasión, celebrando cada jugada hasta que, finalmente, Boca logró el tanto que le dio la victoria.

Un recuerdo para toda la vida, en la Bombonera

Al regresar, no pudo ocultar su felicidad. "Volvió radiante", contó su yerno. "Este viaje fue el mejor regalo que podíamos darle. Todos sabíamos que iba a ser inolvidable, pero no imaginábamos cuán impactante sería para ella. Ahora, estamos seguros de que querrá repetir la experiencia", dijo.

A lo largo de sus 90 años, Olga demostró que la pasión y la alegría no tienen edad. Su vida estuvo marcada por el amor, el fútbol y la familia, y este viaje a la Bombonera fue un reflejo de todo lo que ella es: una mujer que ha sabido levantarse frente a cada adversidad y que sigue viviendo con la misma intensidad que cuando era una niña.

Olga Silva, “la abuela de corazón bostero”, es un ejemplo. Y aunque este fue solo uno de los muchos momentos felices de su vida, siempre será recordado como uno de los más emocionantes.

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