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No es solo un sueño

Las dos condiciones que se deben dar para que Luis Suárez llegue a River

“Si le ganamos a Vélez, creo que viene”, se ilusionan en Núñez mientras aguardan que el uruguayo no reciba una oferta que le seduzca más que la posibilidad concreta de ganar la Libertadores.

La posibilidad de que Luis Suárez sea jugador de River ya dejó de ser un sueño y se palpa como algo más concreto. Pero para que se materialice aún falta darse al menos dos cuestiones importantes. Una de ellas es que el delantero no tenga una oferta de Europa que lo convenza antes de la próxima semana. Y la otra es que el equipo de Marcelo Gallardo supere a Vélez y avance a los cuartos de final de la Copa Libertadores.

“Si le ganamos a Vélez, creo que viene”, le confió una fuente importante del club a Clarín. Y agrandó la ola de chances de que Suárez vista la banda roja, la cual creció mucho la última semana. En River hay argumentos para sostener la ilusión.

Uno de ellos es que, por el momento, el Pistolero no tiene un ofrecimiento del Viejo Continente que lo seduzca, ya que todavía ningún equipo que juegue la Champions League en la temporada 2022-23 le hizo una propuesta formal. “No va a ir a jugar a un equipo de tercera línea”, le reconoció a este diario una fuente cercana al entorno del futbolista. Entonces, a los agentes a los que les firmó un poder para conseguirle club en Europa, Suárez les puso como plazo la primera semana de julio.

Otro argumento tiene que ver con las charlas que Enzo Francescoli y Gallardo volvieron a tener con Suárez la última semana, en las que, tal como manifestó el Muñeco en la conferencia de prensa posterior al encuentro que River le ganó 2-1 a Lanús, el atacante de la Selección de Uruguay se mostró predispuesto y les dijo que valora mucha el ofrecimiento que le hicieron. “Suárez mostró una muy buena predisposición y entusiasmo, está ante una posibilidad que él asume como que lo entusiasma”, admitió Gallardo, quien es optimista.

Otro argumento tiene que ver con la Copa Libertadores. Si River avanza a los cuartos de final, Suárez estará a cinco partidos de poder obtener un trofeo que, como a todo jugador sudamericano, le genera un cosquilleo especial. Al Pistolero lo seduce la idea de poder jugar el torneo en el que debutó como profesional, casualmente. Un 3 de mayo de 2005, con la camiseta de Nacional jugó su primer partido ante Junior de Barranquilla en Colombia. Un año después partió al fútbol holandés y no paró de crecer hasta convertirse en una figura mundial.

La chance de que Suárez sea jugador de River, entonces, está atada a la suerte que el equipo de Núñez corra con Vélez en los octavos de final. Para que el Pistolero llegue, el conjunto de Núñez deberá superar al del Cacique Medina, en un duelo bravo que tendrá ahora un condimento más: la posibilidad de que Suárez juegue en el fútbol argentino está atada a ese cruce.

Es que la motivación principal para Suárez, más allá de mantenerse activo para llegar de la mejor manera al Mundial de Qatar, tal como habló con Diego Alonso, el técnico de la Selección uruguaya, quien le insistió que priorizará un equipo en el que pueda jugar y tenga una competencia fuerte, pasará por la Copa Libertadores.

Y, por otra parte, la inversión que hará River, la puede recuperar avanzando en la Copa, más allá del boom de ventas de camisetas y la explosión de marketing que generaría Suárez. Al Pistolero le ofrecieron un contrato de 3 millones de dólares hasta fin de año más un plus de un millón más de la moneda estadounidense si el 29 de octubre alza la Libertadores en Guayaquil. El monto, en proporción, es similar a lo que ganaba en Atlético de Madrid.

Entonces, todo queda supeditado a lo que ocurra con Vélez. Si River pasa y si Suárez no consigue nada que lo satisfaga en Europa de aquí al 6 de julio, jornada de la revancha de los octavos de final, hay grandes chances de que un día después, el 7, sea anunciado como refuerzo. Justo ese día, cierra el libro de pases. Y pueden anotarlo esa misma jornada y luego resolver las cuestiones logísticas de la revisión médica y administrativas para la firma del contrato.

De esa manera, River haría coincidir sus tiempos con los de Suárez. Es que esa era una preocupación. Pero el delantero uruguayo no podrá jugar hasta agosto porque fue sometido a un toilette quirúrgico en la rodilla derecha, que es una limpieza profunda en la articulación para evitar que se vuelva a juntar líquido en una zona en la que fue operado dos veces. Y recién estaría disponible para los cuartos de final de la Libertadores, suponiendo que el club de Núñez eliminara a Vélez en los octavos. A su vez, para hacer cambios en la lista de buena fe hay tiempo hasta el 31 de julio, 48 horas antes de que se inicien los cuartos.

“No estamos esperando a un futbolista que está para jugar mañana, estamos esperando a un futbolista que se está recuperando”, afirmó Gallardo. En River hay prudencia. Pero también mucho optimismo. De hecho, un importante dirigente le confió a Clarín: “La semana pasada había un 25 por ciento, ahora hay un 50”. Y otros hasta suben un poco más el porcentaje. El sueño se acerca cada vez más a una realidad…

Fuente: Clarín

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