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Entre balaceras y reflexiones

La Casa de Papel: merecida opulencia para un final inesperado

Comenzó la ruta hacia el apocalipsis de los atracadores en el Banco de España. En La Brújula 24 te adelantamos que el guion es tan vertiginoso, que solo resta dejarse llevar para disfrutar de las sorpresas y giros imposibles de prever.

Por Fernando Quiroga 
Especial para La Brújula 24
Miami, Florida, Estados Unidos.                                

La más cruda de las temporadas de la serie de los atracadores, finalmente llegó, y lo hizo a metros de la recta final de su conclusión. Todo el esfuerzo de seis años en construcción de perfiles y basamento estético, se manifiesta en un corolario sin precedentes: más violencia, más suspenso y a la vez mayor reflexión y humanidad; todo, coexistiendo en esta última temporada de la serie pergeñada por Alex Pina.

Los hijitos del Profesor en plena crisis, Tamayo (el gran villano) ejerciendo al máximo su cobardía; Gandía, sin remedio ante su propia demencia y Alicia Sierra (claramente el personaje más elaborado, en la piel de Najwa Nimri) pretendiendo desequilibrar el atraco a la vez que rompe bolsa y comienza el trabajo de parto.  Los fantasmas del pasado de cada uno pretenderán adueñarse de las contiendas internas, y Arturito (icónico cobarde representado por Enrique Arce) mostrará lo más oscura hilacha de su personaje, antes del fin.

Con el modus comic como bandera (expresionismo, ciertas obviedades y tal vez algunas sobreactuaciones) la serie hay que verla con el prisma de lo que es; un melange postpunk que, por sus formas, se acerca más a una teen serie que al naturalismo de un guion convencional. Sin embargo, esto tiene su encanto, sino no sería tendencia en más de 200 países, en muchos de los cuales, las diferencias culturales serían un punto de partida para no asomarse a la tira que, sin embargo, se levanta en el trono de los más visto en años.

Lo que ocurre es que el existencialismo triunfalista de la visión propia de la justicia por sobre los ideales comunes, siempre es una apuesta fuerte y seductora. Si a eso le sumamos una estética más que cuidada, una banda de sonido de hostias (diría el gallegaje), y paisajes urbanos únicos de toda Europa y el resto del mundo, la fórmula es imbatible.

Personalmente, la recomeindo y me encanta. Es un fuerte aluvión pasatista que nadie debe perderse.

Los primeros cinco capítulos de la quinta temporada ya están para ser vistos. Los cinco que restan, se subirán a Netflix el próximo 3 de diciembre.

La conclusión más que esperada llega a buen puerto. Bon appetit.


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