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El boom de las aplicaciones de delivery: una salida laboral para cientos de bahienses

Pedro Devoto, gerente de Asuntos Públicos de Glovo en Latinoamérica explicó cómo articulan con comercios y repartidores. “En promedio, un cadete gana $135 por hora”, afirmó.

Una de las actividades que entró en auge durante los últimos meses, aún más en el contexto de la cuarentena, es la de las aplicaciones de delivery a la que se volcaron miles de bahienses para realizar pedidos desde la comodidad del hogar, a través del teléfono celular.

Una de ellas es la popular Glovo, cuyo gerente de Asuntos Públicos para Latinoamérica, Pedro Devoto, conversó con LA BRÚJULA 24 respecto a la infinidad de inquietudes que surgen en torno a un mundo desconocido en general hasta el día de hoy.

“Somos una empresa que desarrolla y administra una plataforma tecnológica en la que el último eslabón es el que pide. Las otras dos patas son el comercio y el repartidor. Genera un interés muy grande al momento de intercambiar bienes y servicios. Los que reparten necesitan un medio de transporte propio que generalmente es una bicicleta o moto en el país”, enfatizó Devoto, en el inicio de conversación con el periodista Germán Sasso.

Y agregó: “Recomendamos usar la caja y la mochila de Glovo porque está acondicionada para transportar alimentos. Aquellos interesados se inscriben a través de una página Web, dependiendo de la demanda de la ciudad porque no queremos que haya más repartidores que pedidos”.

“Se activa una lista de espera, mientras solicitamos el Monotributo y la constancia de Ingresos Brutos para cumplir con un marco de formalidad. También exigimos la presentación del vehículo que se va a utilizar si es moto o auto. Luego pasamos unos videos instructivos para explicar cómo funciona la aplicación”, explicó con relación al ingreso al sistema para quienes buscan una fuente de empleo.

Operativamente, Devoto fue lo más gráfico posible: “Cuando uno pide, se genera un mensaje al comercio, una especie de comanda de restaurante. Y se dispara nuestro algoritmo que tienen todos nuestros repartidores activos en ese horario y elige al mejor ubicado que puede tomar o no el pedido. Si lo deja pasar, se lo ofrece al segundo hasta que alguno lo agarra”.

“Cuando vemos repartidores en la puerta de un local es porque ese comercio prefiere darle prioridad a una determinada aplicación. Una vez que el repartidor deja el producto en la casa del consumidor, no hay una relación directamente comercial entre el comercio y el cadete. Nosotros tenemos varias fuentes de ingreso pero la más importante es la comisión que se le cobra al dueño del local. Luego, nosotros distribuimos lo facturado a quien hace la cadetería”, enfatizó en otro segmento de la entrevista radial, sosteniendo que Glovo también abona una parte de la publicidad y marketing al restaurante.

Consultado con relación a la posibilidad de encontrar en esta herramienta un empleo formalizado, Devoto subrayó que “este último tiempo ocurrió que, durante la pandemia, el delivery se convirtió en la única fuente de ingreso. Eso no cambió nuestra ecuación económica, sino la de los comerciantes. No aumentamos la comisión en el transcurso de la cuarentena, pero tuvimos políticas más laxas para fomentar el pedido. Los cadetes tienen una cuenta personal, nos aportan el CBU sin importar en qué banco esté radicada. Cada repartidor gana por pedido, muchos lo eligen como su actividad principal y otros como algo secundario”.

“En el momento en el que te das de alta en una determinada franja horaria, comienza a correr un seguro ante accidentes personales, incluso si no estás haciendo un pedido. Es una póliza que está a nombre del repartidor. Respecto a cuánto se paga por viaje, depende de la ciudad. Su ingreso promedio para cada repartidor está en 135 pesos por hora, considerando un pedido cada 60 minutos. El único requisito es que sea mayor de edad”, finalizó el Gerente de Asuntos Públicos de la firma en Latinoamérica.


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