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Claves del porqué "Vis a Vis: El Oasis" es un éxito arrollador

Primera en el ranking iberoamericano (y entre las cinco series más vistas del mundo) la última parte de la ´Marea Amarilla´, es un tsunami imparable.

Por Fernando Quiroga
Especial / La Brújula 24

Antes de ayer, Netflix dio el batacazo del año. Sumó a sus títulos el más esperado de los últimos tiempos. La conclusión del sueño de Iván Escobar, la realización de Globomedia que quedará para la historia: Vis a Vis, cierra su historia para siempre, y lo hace llevándonos a beber en El Oasis. Aquí, y con artillería pesada, te damos en La Brújula 24, las claves del porqué la serie es imperdible.

Lo primero que hay que entender es que, ´Vis a Vis: El Oasis´, no debe considerarse únicamente como la quinta parte de ´Vis a Vis´. Sí, naturalmente, es un oportuno remate de la ´Marea Amarilla´ para el espectador, pero en condición de Spin Off. Claramente (y por realidades que
van más allá del guion) es una realización complementaria y alternativa, en la línea histórica del universo ficcional de Macarena Ferreiro (Maggie Civantos) y Zulema Zahir (Najwa Nimri), y si bien es consecutiva en el tiempo, y muestra y define hechos ocurridos después de la salida de la cárcel de las dos protagonistas, también da luz a otros que explican y complementan, tanto males del ayer, como nuevas subtramas allí presentadas.

Por lo tanto y desde ésta perspectiva, es mucho más agradable (y liberador) seguir adelante con el disfrute de los ocho capítulos de una tira que, si bien eslabona a su predecesora, posee elementos que la diferencian radicalmente de ésta. En principio, la dirección de Sandra Gallego y Miguel Ángel Vivas, logra una puesta en la que encontramos elementos indeclinables de Road Movie, Cómic y Western, definiendo en estas formas, un giro de 180 grados para la estética narrativa habitual. El color amarillo persiste, pero en este caso como matiz unificador, manifestándose en los maravillosos paisajes desolados del desierto de Almería; como si en la conclusión de todo se hubiese teñido el entorno del espíritu carcelario, expresando un último mensaje a las protagonistas: donde quieran que vayan, la cárcel las acompañará.

¿Y es eso lo que sienten las ex convictas y hoy atracadoras? Tal vez, pero lo guardan celosamente bajo velos de euforia y perspicacia. El argumento nos refiere que, después de estar dos años atracando a diestra y siniestra, las protagonistas deciden tomar rumbos distintos, pero antes de ello, resuelven dar un último golpe: robar nada más y nada menos que una tiara de diamantes de veinte millones de euros a un Narco mexicano en España, para luego esconderse (antes de que un helicóptero las lleve a Marruecos), en el Hotel El Oasis de Almería. Literalmente, una locura.

La banda se compone de mujeres aguerridas y talentosas; un variopinto increíble que incluye la vuelta de Goya (la consagrada Itziar Castro), su pareja Triana (la joven actriz Claudia Riera, quien logra que su personaje manifieste arrebato, desprejuicio y alocado libertinaje; emblemas de haber vivido un desamor rutilante que traza su oscura pero sensible personalidad); Flaca, (interpretada por la renombrada actriz gallega Isabel Naveira) una ex militar, quizás la más centrada de la cruzada, y Mónica Ramala (en la piel de Lisi Linder, actriz y cantante que hará de la hijastra del Narco, yonki y puente para lograr el hurto).

Con un guion impecable en el que se mezcla la técnica del racconto, tanto en la fiesta malograda como en la posada donde se llevará a cabo toda la acción, la tira no solo no defrauda, sino que sumerge al espectador incauto, en una atmósfera impredecible, a veces hilarante, a veces incómoda, con una conclusión en extremo sugestiva.

Argentinos a vencer

Ana María Piccio (Ama) y Lucas Ferraro, descollan como elementos de sorpresa. La actriz prestigia con su presencia, ennobleciendo la saga; el actor, quien interpreta a Cepo un muchacho con TEA (trastorno del espectro autista), logra con acertada pericia, un impredecible camino del héroe, hacia una redención común.

El siniestro retorno de Sandoval

No solo Itziar Castro asoma decidida en el Spin Off, también hacen lo suyo Jesús Castejón (El Inspector Castillo) y la amadísima Alba Flores (volviendo a encarnar a la Gitana Saray); sin embargo, el regreso más esperado, es el del antagonista por excelencia; el Doctor Carlos Sandoval Castro, como siempre, en la piel de Ramiro Blas.

Demás está hablar de las condiciones naturales del actor argentino. Su facultad minimalista para transmitir profundamente sentires, es ya legendaria. La construcción de Sandoval que llevó adelante, gradual en el tiempo (de la mano de la evolución del poder del personaje en la ficción)
ha sido única. La oportunidad de un gesto, claudica en segundos; por ello Blas resuelve en instantes la naturaleza implosiva del anatema; Sandoval es el mal que nace del dolor, y como tal, ni lo irredento ni lo triste, le es ajeno. Blas, quien construye sus personajes desde desafiantes y acertadas perspectivas holísticas, logra adentrarse en la naturaleza del signo: “menos es más” asegura, y así, sin dilación y con maestría, regurgita las vísceras de un monstruo. Sandoval es exhumado para sustanciar, oportunamente, puntos de giro en la trama principal y auspiciar resoluciones en las secundarias. Su condición de eje conector es vital. Claramente, fue el gran villano de la historia desde siempre; ya que Zulema, desde su asepsia indescifrable, se permitió coquetear con la sensibilidad en algunos destellos. Sandoval, una bestia insaciable que infringe dolor para aplacar propios mares de ausencia, ha arribado muy poco a mostrar destellos de humanidad; tal vez solo frente a La Tere (el recordado personaje de Marta Aledo en temporadas anteriores) y la Sole (Figura materna encarnada por la actriz cubana María Isabel Díaz).

Decía Borges que lo fatal, lo perverso de un laberinto, es que hubo detrás de este una mente que deliberadamente decidió idear un lugar para perder a otros. Lo fatídico de El Oasis, es que cristaliza la mente de Sandoval: un espacio pergeñado para invadir a otros, la materialización pragmática y brillante de una mente horrible; que perdura, aun después de su muerte. Aplausos para él.

Otros referentes

La tira cuenta con la participación estelar de David Ostrosky; el versátil actor mexicano que nos sorprendió a todos con su helada interpretación de Víctor Ramala. La piedad ausente, en el desparpajo del poder. Muy medido y excelentemente logrado.

Alma Itzel, quien, embarazada en la vida real, dio vida a Kathy Ramala; es un personaje shakespeareano que no tiene desperdicio. Pura emoción y silencio, Kathy es el pasaje de denuncia entre las mujeres del ayer y las del hoy; donde las castas conservadoras latinoamericanas se identifican con la ausencia de la libertad y la supresión de los sueños. Toda una heroína virginal en una conquista que, aunque en escenario aparentemente árido, no para de dar sus frutos.

Almagro San Miguel, recién egresado de ´Hernán´ de Amazon Prime Video, volvió a toparse con mexicanos en el Oasis, pero esta vez encarnando a Dieguito Ramala; un héroe romántico que acaricia el western con estampa de tragedia. Evidentemente lo suyo es la épica, y como tal, describe con mucha emoción y entrega, el camino hacia la fatalidad.

Un apartado especial para la joven actriz Paula Gallego, quien, con tan solo 16 años y en la piel de Vivi, es eje de una de las sub tramas más fuertes; denuncia un tema tan actual como candente, el abuso. Su performance dice demasiado, habrá que empezar a verla con ojos de excelente proyección.

Vale referir que, el empoderamiento femenino, siempre estuvo presente en los guiones de Iván Escobar, J M Ruiz Córdoba y Lucía Carballal. Vis a Vis, siempre fue una serie que desandó, con calidad oportuna, minuciosidad y mucho respecto, el replanteo del rol femenino en la transición social de los últimos años; puntualmente en una escena internacional que deja, feliz y
definitivamente atrás, principios obsoletos de postergación por el conservadurismo, para sumarse a una verdadera sociedad igualitaria. Lo hizo visibilizando el empoderamiento de la mujer, denunciando abusos y entronizando perfiles. Hace cinco años, cuando el amor entre personas del
mismo sexo seguía siendo, tristemente, un tema de debate en Iberoamérica, Vis a Vis naturalizó el discurso apostando al amor entre Maca y Rizos. Incluso en los parlamentos de la primera temporada con Saray, se deja más que claro que la elección no es por la situación del encierro, sino por libre elección; un canto a una realidad que hoy ya, (afortunadamente) es inobjetable en el
mundo.

Recomendación personal: déjense llevar por la música, tanto la elegida como el soundtrack original. Es tremenda la adaptación del icónico single interpretado por Cecilia Krull, ‘Agnus Dei´. Manel Santisteban, logra imbuirnos en la estética western con el primer rasguido de una guitarra,
que nos transporta al espíritu legendario de las realizaciones de Sergio Leone.

Concluyendo
Muchísimo más tendría para decirles de Vis a Vis, pero no puedo… sería spoiler y eso es imperdonable. Hemos tenido el enorme placer, desde la Brújula 24, de hablar con casi todas las actrices y actores que componen este epílogo glorioso; un privilegio que, si lo siguen y redescubren (todas las notas y los audios están en este periódico digital) quizás puedan ir armando el rompecabezas sin igual; piezas de un puzzle que, por momentos, parecen los granos de arena de un desierto inhóspito, pero que siempre, termina en un Oasis.

Al fin y al cabo, y leyendo entre los símbolos, el tatuaje facial de Najwa (esa lágrima negra, irreconciliable) cristaliza un dolor que nos queda grabado en la piel: el fin de una serie que, a todos, nos cambió la vida para siempre.


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