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Guerra por el Biodiesel: un empresario bahiense en el centro de una disputa millonaria

Juan Carlos Bojanich quedó en el foco de la discusión por la nueva ley que se tratará este miércoles en Diputados. El periodista Daniel Bilotta reveló los intereses en juego.

Una verdadera guerra empresarial se desató alrededor del negocio del biodiésel en la Argentina. La discusión enfrenta a las grandes compañías aceiteras con las pequeñas y medianas empresas que actualmente abastecen el mercado interno, en medio del tratamiento de un proyecto de ley que promete modificar las reglas de una actividad que mueve alrededor de 700 millones de dólares anuales.

En el centro de esa disputa aparece Juan Carlos Bojanich, uno de los empresarios más influyentes de Bahía Blanca, cuyo nombre fue mencionado durante la última emisión de Odisea Argentina, el programa de LN+ conducido por Carlos Pagni, con la participación del periodista Daniel Bilotta.

Conocido inicialmente por sus negocios vinculados con el juego, entre ellos el Bingo de Bahía Blanca y su participación en Crown Casino, Bojanich amplió sus inversiones hacia el sector energético hasta convertirse en uno de los principales protagonistas del mercado nacional de biocombustibles.

A través del Grupo Bahía Energía, el empresario está vinculado con seis compañías productoras: Biobahía, Biobin, Bio Ramallo, Biobal Energy, Biocorba y Refinar Bio. Estas firmas participan del sistema de cupos mediante el cual el Estado determina los volúmenes de biodiésel que las petroleras deben adquirir para mezclar con el gasoil.

De acuerdo con las asignaciones oficiales correspondientes a octubre, esas seis empresas recibieron en conjunto 21.696 toneladas, equivalentes al 29,4% de las 73.850 toneladas distribuidas entre las productoras durante ese mes. Se trata de una participación superior al rango del 22% al 25% que se había atribuido al grupo en relevamientos anteriores.

En declaraciones a La Brújula 24, Bilotta explicó que el conflicto surge porque la legislación vigente reserva el abastecimiento obligatorio del mercado interno a un conjunto de aproximadamente 25 pymes, mientras que las grandes aceiteras destinan principalmente su producción al mercado externo.

“Lo que pretende la nueva ley es que ese complejo aceitero, que tiene una gran capacidad ociosa para producir, compita con las pymes por el mercado interno”, señaló el periodista.

Bilotta sostuvo que el negocio resulta particularmente atractivo por su volumen económico y por las posibilidades de crecimiento. En ese contexto, aseguró que la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) identifica a Bojanich como uno de los principales actores que buscan preservar el esquema actual.

El periodista fue incluso más allá y afirmó que, según la información que maneja esa cámara empresaria, al bahiense se le atribuiría la propiedad de “16 o 17” compañías sobre un universo de aproximadamente 25 productoras. Esa estimación, adjudicada por Bilotta a CIARA, excede las seis firmas públicamente identificadas con el Grupo Bahía Energía.

La controversia tendrá un nuevo capítulo este miércoles 28 de octubre, a las 12, cuando las comisiones de Energía y Combustibles, Presupuesto y Hacienda y Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados se reúnan para analizar el proyecto que obtuvo media sanción del Senado el pasado 17 de septiembre, con 41 votos a favor y 25 en contra.

La iniciativa propone avanzar hacia un sistema de mayor competencia, incorporar subastas para la comercialización y aumentar progresivamente el porcentaje obligatorio de biodiésel en el gasoil, que pasaría del 7,5% al 10% un año después de la eventual sanción de la norma.

Sin embargo, Bilotta anticipó que el texto podría sufrir modificaciones debido a la resistencia de distintos sectores políticos y productivos. Recordó que el senador radical Maximiliano Abad no acompañó la iniciativa y advirtió que los legisladores bonaerenses tienen motivos para seguir de cerca su tratamiento.

“La provincia de Buenos Aires pone en juego en todo esto unos 6.000 o 7.000 puestos de trabajo. Así que me parece lógica la reacción de diputados de casi todos los partidos que pertenecen a esta región”, expresó.

Para el periodista, además, la discusión excede ampliamente el mercado actual. La situación internacional y las tensiones en el Golfo Pérsico podrían incrementar el atractivo de los combustibles alternativos si suben los costos de importación y transporte del gasoil refinado.

En ese escenario, consideró que el biodiésel argentino tendría posibilidades de expandirse, lo que explica la intensidad de las negociaciones entre las empresas que pretenden ingresar al mercado y aquellas que buscan conservar sus posiciones.

Bilotta también vinculó la discusión con la licitación del Belgrano Cargas y las dificultades logísticas de las economías regionales. Según explicó, la falta de inversiones ferroviarias en el norte argentino podría encarecer el transporte de la producción y alimentar el malestar de gobernadores y legisladores.

Así, la nueva legislación enfrenta un escenario parlamentario complejo. Lo que se presenta como una reforma para ampliar la competencia también implica una redistribución de un negocio millonario, en el que confluyen intereses económicos, tensiones entre provincias y el futuro laboral de miles de trabajadores. En medio de esa pulseada, el nombre de Juan Carlos Bojanich volvió a instalarse en el centro de la escena nacional.

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