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Murió Raquel Hermida Leyenda, la abogada que luchó contra la violencia de género

La penalista tenía 63 años. Había sido internada por una afección cardíaca. Representó a decenas de víctimas de agresiones machistas y también a Nahir Galarza y la actriz Calu Rivero.

Raquel Hermida Leyenda, reconocida abogada penalista y ferviente defensora de los derechos de las mujeres, falleció esta madrugada en Buenos Aires a los 63 años. Con problemas cardíacos que venía arrastrando, su muerte se confirmó cerca de las cuatro de la mañana en el CEMIC.

Graduada en Derecho por la Universidad Católica Argentina, Hermida Leyenda fue figura central en causas de alto perfil, como la defensa de Nahir Galarza y de Calu Rivero, quien denunció a Juan Darthés. También logró que se reconociera como legítima defensa la situación de Mafalda Secreto, una mujer que había sido acusada de matar a su esposo violento. Cada una de sus intervenciones buscaba algo más grande: justicia con perspectiva de género.

Hermida Leyenda fue clave en fallos históricos, como el caso de Beatriz López, víctima de abusos por parte de su esposo policía. La Corte bonaerense terminó absolviéndola gracias a su defensa y al reconocimiento de la violencia de género como delito permanente. "Eso cambió la historia", aseguró alguna vez la abogada, al referirse al impacto transformador de ese fallo en otras mujeres que atravesaban situaciones similares.

También estuvo detrás de la condena del exfutbolista Alexis Zárate por violación, insistiendo en la validez de los testimonios de las víctimas y las pericias psicológicas como prueba determinante. En otro caso emblemático, logró prisión perpetua para Rubén Carrazzone, a pesar de que nunca se halló el cuerpo de la víctima, sentando así precedentes incluso en homicidios sin cadáver.

Hermida Leyenda nació el 19 de diciembre de 1959 en el Centro Gallego de Buenos Aires. De raíces españolas, decidió quedarse en Argentina cuando tenía 20 años, mientras sus padres regresaban a su país de origen. Desde entonces, nunca soltó los libros de Derecho ni su vocación de justicia. "Suelen llamarme abogada feminista, pero muchas veces lo dicen como una forma de desprecio", supo decir, con firmeza y convicción.

Su legado no sólo vive en los fallos que cambiaron el rumbo judicial, sino también en cada mujer que encontró en ella una voz, una aliada y, sobre todo, una luchadora incansable.

Con información de Infobae

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