Seguinos

Uncategorized

Una mesa chica de alto voltaje

Todo lo qué se habló en un selecto desayuno antes del desfile del 9 de Julio. Además, qué arrojó la visita a Bahía del presidente de YPF. Diseñan un nuevo Código de Planeamiento Urbano. Y mucho más.


Cafetín y cumple

El martes pasado se llevó adelante el desfile del 9 de Julio. Se trata de un evento patrio muy esperado, no solo por las familias de raíces castrenses, sino por gran parte de la comunidad. La celebración por la Independencia se había discontinuado durante de la pandemia y había retornado en el último año del mandato de Héctor Gay.

Susbielles no solo pidió por el desfile sino también el Te Deum en la Catedral, que contó con la homilía del arzobispo Carlos Azpiroz Costa.

La máxima autoridad eclesiástica de Bahía y la región fue durísimo, aunque sin nombrarlo, con las políticas actuales del presidente Javier Milei. “No se puede privatizar la República. Si digo República no puedo privatizarla y metérmela en el bolsillo”, arengó. En otro pasaje señaló que “democracia significa inclusión e integración” y convocó a todos a “recrear la conciencia del bien común, que es mucho más que la mera suma de bienes individuales”.

Tras el encuentro religioso, varios de los invitados caminaron hasta Sarmiento y Mitre para tomar un café y así mitigar el frío. En una ecléctica mesa se pudo observar a Susbielles junto al secretario de Gobierno Luis Calderaro y al presidente del Puerto Santiago Mandolesi Burgos. Además, se arrimaron la presidenta del Concejo Deliberante, la libertaria Marité Gonard, la concejal “espercita” Valeria Rodríguez y el titular del radicalismo Pablo Daguerre. Completaban la tertulia patria el presidente de la Cámara Federal Leandro Picado, el cónsul español Juan Armando Andrada-Vanderwilde Parada y el jefe de la PFA José Pérez.

Los temas fueron variados, aunque evitaron la política partidaria para no poner en riesgo el clima festivo. El diplomático nacido en Marruecos y criado en Granada contó algunas de sus anécdotas vinculadas con su destreza en la caza mayor como el chancho jabalí.

El camarista Picado, en tanto, venía de asistir de un encuentro con el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Horacio Rosatti, y la vicepresidenta del Consejo de la Magistratura, Agustina Díaz Cordero. El magistrado bahiense, junto a sus pares presidentes de cámara de todo el país, conversaron la complicada situación de las cárceles federales y las vacantes que demoran años en cubrirse, dañando por consecuencia el servicio de Justicia.

La situación se agravaría, evaluaron los jueces, si se aprueba la ley de baja de imputabilidad que impulsa el gobierno nacional.

En Bahía, otra situación puntual de la Justicia tiene relación con las vacantes del Ministerio Público. Tanto en la Fiscalía General como en la Fiscalía Nº1, que nunca se cubrieron como manda la ley tras salidas de Alejandro Cantaro y Antonio Castaño. Hoy esos puestos son subrogados por funcionarios de la ciudad de Buenos Aires, con diversas y negativas consecuencias.

Volviendo a la mesa... mientras servían los cafés con leche en corazones (salvó el jefe comunal que optó por té de hierbas) y las medialunas, alguien advirtió que el comisario Pérez cumplía años: el número 51. Al instante, se improvisó un festejo y el uniformado sopló la velita inserta en un cheesecake decorado con frutos rojos.

El atento periodista de La Brujula 24, Emanuel Olaya, retrató en el momento exacto cuando los presentes le cantaban el feliz cumpleaños.


“No vino solo para cumplir”

La semana pasada visitó el Puerto de Bahía Blanca el presidente de YPF, Horacio Marín. Allí estuvo reunido con el intendente Federico Susbielles, con el presidente del Consorcio, Santiago Mandolesi Burgos, y con el líder de la Unión Industrial, el empresario Gustavo Elías.

Según trascendió, todos coincidieron en que Marín “no vino a Bahía solo para cumplir”. Más allá de que se destacó su visita como una importante muestra de respeto, los representantes de nuestra ciudad creen que pudieron exponer claramente las ventajas, no solo del puerto, sino de la ciudad toda, principalmente de su recurso humano.

“La reunión fue muy buena. Duró unas tres horas. Luego, más allá del clima adverso, hicimos una recorrida navegada por la ría”, comentaron a Bahía Indiscreta. Marín vino a ver el puerto y su operatoria, por eso hizo la recorrida por Mega y Profertil.

De ahora en más seguirán trabajando los equipos técnicos, a la espera de una decisión de YPF y Petronas. Decisión que no se hará esperar demasiado. Podría darse incluso este mismo mes o en agosto.


Código

Desde hace tiempo, diversos referentes coinciden en que Bahía necesita un nuevo Código de Planeamiento Urbano que defina qué tipo de ciudad queremos. Pues bien, a comienzos de agosto, el Ejecutivo comenzará a trabajar para que este proyecto se haga realidad.

La idea es generar el mayor número de acuerdos posibles con una gran cantidad de sectores. Esto quiere decir que habrá mesas de trabajo no solo con técnicos, sino también con miembros de ONGs, de diversas instituciones no gubernamentales, con referentes barriales, sociales, culturales y concejales entre otros.

“Estaremos muy abiertos al diálogo. Habrá consejos de participación. Un Código de Planeamiento marca qué ciudad queremos, y eso no lo puede definir solo un gobierno”, comentaron desde Alsina 65.

“Hace 40 años que no se piensa un modelo de ciudad distinto. Bahía Blanca está muy extendida. Tiene la superficie de CABA con un diez por ciento de su población. Esto generó problemas graves, por ejemplo, para llevar los servicios a los barrios. También habrá que hacer una remediación del sur de la ciudad, que está muy atrasado. Allí vive la mitad de la población. Hay que buscar una Bahía equilibrada”, explicaron a Bahía Indiscreta.

Hoy mismo se llevará a cabo un encuentro en la sede local del Colegio de Arquitectos en el que participarán consultores de otras importantes ciudades del país. También se va a escuchar a funcionarios de anteriores gestiones, que trabajaron en el tema, y que plantearon ideas. Se debe saber qué se hizo y qué no, y por qué razones, para no volver a cometer errores, o plantear cuestiones que ya están zanjadas en la discusión. Si todo sale como lo previsto, el nuevo Código de Planeamiento estará listo para fin de año.


Banco

A muchos les debe sorprender que, en medio del “no hay plata” del Gobierno y de años de desidia desde que se incendió, se vean trabajos constantes en el frente del edificio del Banco Nación de calle Estomba. Esto tiene una explicación simple: a pesar de ser una entidad pública, es autárquica, por lo que tiene su propio presupuesto, y no le pide dinero al Ejecutivo nacional. Y parece que se decidieron a reparar esa joya arquitectónica de la ciudad.

Por estos días se está trabajando en lo que se llama arquitectónicamente la etapa “envolvente”, que es toda la parte externa y perimetral del edificio. Consiste en el retiro de pintura y demás materiales que tiene la fachada, para llevarlo a su estado original, y así poder aplicarle una terminación que ya se puede empezar a ver sobre calle Moreno, y en lo que originalmente era la casa del gerente, que está pegada al banco. El material que le están aplicando, en su terminación, queda muy similar al “símil piedra” que se usaba allá por comienzos del siglo pasado, cuando se hizo la construcción original.

El retiro de materiales que actualmente tenía la fachada está llevando un tiempo bastante más prolongado del planificado, porque debajo de la pintura blanca que se ve, hay un revestimiento plástico que es difícil para quitarlo.

Además de la fachada, también se está trabajando, como puede verse a diario, en la mansarda, que es la parte de azotea cubierta que se ve desde la calle. Por encima de la estructura de metal recuperada en la parte superior del edificio se están colocando tablas de una madera semidura, a la que se le clavarán las tejuelas negras rectangulares o con forma de escamas, clásicas de este tipo de edificación. Hay que decir que se hacen una por una a mano. Un trabajo bien artesanal.

Cuando se termite esta etapa quedará revocar el interior del segundo piso; ya se están fabricando en una carpintería especializada las ventanas de ese mismo sector, con la madera que se usó originalmente; y después se hará la segunda etapa de la parte eléctrica. Lo más complicado que queda en cuanto a la construcción es el cielo raso abovedado, que está en la cúpula central del interior del edificio, y la fabricación y colocación del histórico vitro, por el que ya en Buenos Aires se han hecho contactos con empresas especializadas.

Al final se fabricará y colocará del ascensor que reemplace aquel histórico de madera que quedó completamente quemado en el incendio.

Más Leídas