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Gay estrenó la compra online

El Intendente quiso probar la nueva modalidad y realizó un encargo vía web. Un cacique del PJ con una doble protección para salir a la calle. Y además, conocé a la profesional que utilizó los insultos y la injuria para que no se hable de los contagios en el HAM.

El insulto como argumento

La semana pasada, el presidente Alberto Fernández comunicó que el aislamiento social, preventivo y obligatorio continuaría hasta el 10 de mayo, aunque agregó que en las ciudades de menos de 500 mil habitantes –tal el caso de Bahía Blanca– podrían quedar exceptuadas, siempre y cuando cumplieran 5 específicos requisitos: el tiempo de duplicación de casos no puede ser menor a quince días; sistema de salud con capacidad para dar respuesta; evaluación positiva de las autoridades respecto al riesgo socio-sanitario; porcentaje de la población exceptuada de las medidas de aislamiento inferior al 50% de la población total y la zona geográfica no podría estar definida como “con transmisión local o por conglomerado”.

Lamentablemente nuestra ciudad quedó afuera de esa flexibilización por el alto número de casos positivos de coronavirus. Y, por suerte, los números no mienten como las personas.

Antes del brote del Hospital de la Asociación Médica sólo había reportados 10 casos. Luego el número se disparó, siendo en su gran mayoría casos relacionados directa o indirectamente con ese nosocomio. Lo dice la estadística, no un periodista.

No solo este medio exhibió la realidad de los números, sino que también otros lo expusieron. El diario colega La Nueva Provincia sostuvo: “Si nos guiamos por los casos confirmados en la ciudad, Bahía no cumple al menos con el requisito número 1: el 10 de abril había 15 casos y hoy, 15 días después, 32. La mayoría de los contagios se dieron dentro del personal sanitario, especialmente del Hospital de la Asociación Médica. De hecho, el HAM entero está en cuarentena ya que lleva diez días sin poder recibir pacientes debido a la cantidad de casos registrados allí”.

Hasta hoy, se han oficializado 18 contagios vinculados directa o indirectamente con ese centro. Y es más: si se tiene en cuenta la estadística publicada por Región Sanitaria I que indicaba que al 1° de mayo, en Bahía, eran 23 los contagiados por conglomerado, el 78% están relacionados al HAM. Datos duros, no interpretaciones.

El brote dentro de un hospital privado, que provocó lo que provocó, es un problema serio. Pero mucho más serio es no hacerse cargo y desplegar –por parte de sus autoridades– una estrategia exculpatoria, negando cualquier error propio en los protocolos y “cargándole la romana” a una indefensa enfermera a la que acusaron de haber cometido una “falla cultural”.

Bien distinta fue la reacción de las autoridades del Hospital Penna ante el primer caso de contagio interno. “Pudo haber cierto relajamiento de los protocolos. Por eso debemos revisarlos y además cumplirlos”, dijo el director Peluffo.

No es extraño que haya actitudes diametralmente opuestas entre el HAM y el Penna: el primero es un privado y el segundo un hospital público. Los intereses son muy diferentes.

Es esperable que los asuntos económicos en la salud privada desaten “guerras”. A Felipe Glasman lo mandaron a matar por interferir en negocios multimillonarios. “Fue por envidia, dinero y poder”, sostuvo la viuda del médico.

El principal sospechoso del aquel crimen, que murió en un insólito “accidente” antes de ser alcanzado por la Justicia, era el médico Jorge Ochoa, que junto a una runfla de colegas residentes en un municipio del Gran Buenos Aires vieron alterados sus dividendos por Felipe. Contrataron un sicario y solucionaron el problema. Así de simple, así de mafioso.

Aquella compleja investigación la llevó adelante el exfiscal Christian Long quien, después de limpiar de pistas falsas el expediente, detuvo al autor material del homicidio y avanzó contra los intelectuales. En ese camino se encontró con pesadas advertencias.

También, por osar meter la nariz en los asuntos de la Asociación Médica, sufrió ataques. Lo mismo que este medio de comunicación, sólo por informar las alternativas del expediente judicial.

Es triste que algunos pretendan volver el tiempo atrás y retomen viejas prácticas, que parecían haber sido superadas con alguna cierta renovación de la conducción de esa institución.

Así como en los albores de la Internet ya se utilizaron métodos repudiables para denostar, por ejemplo con seudónimos, que luego se pudo demostrar de quién se trataba y desde qué lugar lo hacían, ahora se utilizó un procedimiento más actual: la viralización de un video.

En los últimos días, la encargada de agraviar a uno de los periodistas de este medio fue una enmascarada que sólo se identificaba con el nombre de pila. Muy difícil no fue saber de quién se trababa: la médica Soledad Barretta, a quien se la puede observar insultando a Germán Sasso.

Así, la grosera profesional respondía a unos tuits del comunicador, en el que se describían los datos mencionados en el inicio de esta nota. Información conocida por todos los bahienses y chequeable. Uno puede sostener cualquier posición, pero pelearse con los datos es cinismo.

Además del “hijo de puta” inicial, que denigra únicamente a quien lo espeta, en el monólogo también “cobra” el presidente Alberto Fernández, a quien se lo menciona –irónicamente- como una “lumbrera”, es decir dando a entender lo contrario: que es una persona de “pocas luces”. En su alocución no hay argumentaciones, ni desmentidas, ni debate de ideas, sólo descalificación e injurias penalmente reprochables. Lejos de hacer alguna autocrítica, la –seguramente infalible– profesional busca culpables afuera y arremete contra el mensajero.

“Las injurias son los argumentos de los que no tienen razón”, escribió Jean Jaques Rousseau.

Afortunadamente la gran mayoría de los médicos no son como la vulgar Barretta. Mientras unos pocos prefieren dedicarse a defender oscuros intereses, muchos miles que están y estarán en la primera línea de batalla contra la pandemia sólo piensan en el prójimo, aún a riesgo de su propia vida.

Pese a las ofensas, el diario y aire de la radio siempre estuvieron y estarán a disposición para dar a conocer sus opiniones, aunque no esperen la complacencia a la que pueden estar acostumbrados.

De más está decir que este grupo periodístico seguirá como siempre lo ha hecho. Los insultos y ataques están lejos de amedrentar, todo lo contrario: dan más fuerza y ratifican que el camino es el correcto.

El plan que no fue

Aunque el número puede cambiar, y probablemente lo haga, lo que podría haber sido un brote de coronavirus en el Penna terminó hasta ahora siendo una infección que afectó sólo a tres trabajadoras. Es cierto que se sigue a varios de sus compañeros y que por precaución no están cumpliendo funciones en el Hospital.

Pero, ¿qué hubiera pasado si en el centro asistencial provincial ocurría algo parecido a lo que pasó en el HAM? De ninguna manera estaba en los planes cerrarlo. Por su importancia como hospital público interzonal, pero también porque su tamaño es mayor y porque se cuenta con otro tipo de recursos para afrontar este tipo de situaciones. Seguramente se habría clausurado el sector del foco de contagio, pero solo para desinfección y por un par de días. En cuanto a los profesionales, tanto los que se perdieron ahora como los que habrían quedado al margen si los contagios hubieran sido más, se los podría reemplazar con trabajadores de los consultorios externos, los cuales solo están funcionando por casos muy particulares.

Eso sí, después de lo ocurrido, aunque no haya sido de la magnitud de lo que pasó en el ex Ferroviario, los protocolos se ajustaron mucho. “Ahora, con cualquier paciente que llega y que no tenga síntomas, se toman muchas precauciones. No se colocarán todo el traje especial completo, pero sí se tiene extremo cuidado. Ni hablar con los que arriban con fiebre o alguna sintomatología compatible”, comentó a esta sección un funcionario integrante de la mesa de crisis creada para enfrentar la pandemia. Y este protocolo no solo se está realizando en el Penna,  sino también en todos los otros hospitales de la ciudad.

“Es la producción, estúpido”

La venta online llegó a Bahía y será una suerte de salvavidas para muchos sectores, pero hay otros que siguen tan o más complicados que antes. Muchos pensarán que no tener cigarrillos en los kioscos sería lo de menos, incluso significaría hasta un alivio para la salud de la población. Pero hay otra cara: los vendedores y repartidores de esa mercadería en la ciudad tuvieron que salir a vender golosinas para poder llevar el mango a sus casas. Ganan por comisión.

En otro rubro, vinculado al automotor, alertaron que si no inician la producción de baterías habrá desabastecimiento. En tanto un muy conocido corralón de la ciudad está vendiendo los ladrillos con un cupo máximo por cliente. No hay entrega de fábrica. Las aberturas también son un problema, el stock es el mismo que desde el inicio de la pandemia y ya saben que no habrá nueva mercadería por muchos meses.

La conclusión es muy simple: si solo se habilitan los comercios y no se abren las fábricas, la cosa no va a dar para mucho más. La célebre frase utilizada por Clinton en la campaña del ‘92, “Es la economía, estúpido”, en este momento podría modificarse para decir: “Es la producción, estúpido”.

Gay compró online

La plataforma para compra y venta online generada por el municipio, con la colaboración de diversas entidades y emprendedores está funcionando. La página desdecasa.bahía.gob.ar que se inauguró días atrás ya fue usada por más de 27 mil bahienses.

El propio intendente Gay quiso probar la aplicación y encargó una compra. ¿Qué adquirió? Productos varios de un conocido vivero de la ciudad.

Larraburu con doble barbijo

A Dámaso Larraburu se lo vio haciendo los mandados en una verdulería de moda en calle Sarmiento. Sábado al mediodía, al histórico cacique del PJ, se lo detectó con doble protección. “Tenía dos tapabocas a la vez”, dijo el testigo que lo vio eligiendo unas ensaladas.

Vuelven las sesiones al Senado provincial

Ya está decidido. El Senado de la Provincia de Buenos Aires volverá a sesionar. No se sabe aún cuando, pero sí el método que se usará. Será de forma semipresencial, es decir mixta: algunos legisladores estarán presentes y otros lo harán vía online. Desde Juntos por el Cambio, que tiene mayoría en la Cámara, presionaron para que vuelva a girar el engranaje del Legislativo.

“Estuvo complicada la negociación. Cristina a nivel nacional quería ser la única presente y pretendía que en Provincia pasara lo mismo. Aunque alguno de los nuestros flaqueó, con la intervención de Vidal, logramos imponernos” comentó un legislador a Bahía Indiscreta.


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