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estaba internado por covid

Murió el ex juez federal Norberto Oyarbide

Renunció en 2016, durante el gobierno de Mauricio Macri, al cargo que ocupó durante 21 años.

Norberto Oyarbide

El ex juez federal Norberto Oyarbide murió este miércoles tras permanecer durante más de un mes en terapia intensiva por una neumonía bipulmonar, producto del coronavirus. El juez, de 70 años, estaba internado en el Instituto Otamendi.

Cuando se había conocido la noticia de su internación, allegados al ex juez federal indicaron que su contagio pudo haberse dado en un almuerzo que realizó Oyarbide junto a sus amigos para celebrar su cumpleaños, el 22 de junio pasado.

Oyarbide había iniciado en febrero pasado una nueva etapa como columnista del programa de radio que conduce el humorista Coco Silly. En su vuelta al ámbito público, el ex juez reveló una versión muy distinta de lo que fue su renuncia en abril de 2016, jaqueado por presiones del gobierno de Mauricio Macri y con un juicio político avanzando en el Consejo de la Magistratura.

“Macri no me compró porque yo no cotizo en Bolsa, pero tuvo intención directa de hacerlo”, aseguró Oyarbide. “Me pidió que me inhiba en sus casos; yo tuve la causa de las escuchas ilegales donde él, siendo jefe de Gobierno (de la Ciudad de Buenos Aires) utilizó la Inteligencia del Estado con (Jaime) Stiuso a la cabeza. Ya siendo Presidente no había nadie que se le interpusiera, tenía todo el aparato del Estado para llevar adelante su obra extraordinaria”, advirtió el ex magistrado.

Oyarbide renunció al cargo que ocupó durante 21 años, tras una reunión con el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Germán Garavano, y el secretario del área, Santiago Otamendi. “Jamás tuve ningún tipo de presión, me voy porque todo en la vida tiene un principio y un final, necesito otras cosas para mi vida”, había explicado poco después al presentar su renuncia, con el trámite de jubilación en curso y también pedidos de juicio político en el Consejo de la Magistratura.

Nacido en 1951 en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Oyarbide fue el primer profesional de su familia. Durante sus primeros tiempos en Buenos Aires, llegó a barrer pisos para sobrevivir. Ingresó como pinche a los tribunales en 1976 y, a los cuatro años, se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires (UBA). En 1992, el gobierno de Carlos Menem lo designó como fiscal adjunto y, a los pocos meses, le confió la Fiscalía Federal 1 con competencia electoral. Para 1994, Oyarbide estaba instalándose en el Juzgado Federal 5, ubicado en el tercer piso de los tribunales de Comodoro Py, que había dejado vacante Martín Irurzun para mudarse a la Cámara Federal. En su oficina se destacaban la foto de su madre, a quien cuidó con devoción hasta su muerte, y una Biblia.

Hábil para manejarse con el poder político, los servicios de inteligencia y las fuerzas de seguridad, Oyarbide atesoraba un diploma al mérito que le otorgó la Policía Federal Argentina (PFA), donde daba clases. En 1998 lo acusaron de ser cliente VIP del burdel Spartacus y de darle protección a una red de prostíbulos. En marzo de 2000, el Senado lo suspendió. En ese momento, Oyarbide dijo que era un “muerto social”. La acusación en su contra se desmoronó el 11 de septiembre de 2001, el mismo día del ataque a las Torres Gemelas en Nueva York.

A Oyarbide le apuntaron por el cierre de la causa de enriquecimiento ilícito contra Néstor Kirchner. En 2008, fue el juez que se plantó frente a Jorge Rafael Videla para revocarle la prisión domiciliaria y mandarlo nuevamente a la cárcel. Al tiempo, el juez relató que el dictador –dueño de la vida y la muerte durante los años más aciagos de la última dictadura– estalló en llanto. Oyarbide también calificó como delitos de lesa humanidad los crímenes de la Triple A. También, en 2011, convocó a una conferencia de prensa para dar a conocer una resolución en la que reconocía que el Estado turco había cometido genocidio contra el pueblo armenio.

Fuente: Página 12


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