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en barrio Noroeste

Una pérdida de aguas cloacales amenaza el trabajo del merendero El Pasillo

Desde hace una semana varias cuadras de la calle Chaco se ven afectadas por la ruptura de las cañerías que además de afectar a las viviendas, amenaza el funcionamiento del merendero El Pasillo.

El agua sucia ingresa hasta la casa de Melisa Pérez, donde funciona el lugar que atienden a 30 familias. Los vecinos directamente y a través del delegado, han hecho reiteradas llamadas a Absa, pero hasta ahora la respuesta es: “Vamos a pasar”, pero no llegan.

Pérez teme que la situación siga empeorando y limite las actividades del merendero y con ello la ayuda que brindan a tantas personas.

“Es un asco caminar por la veredas. El olor es insoportable, la humedad. Mi patio lo tengo inundado, no es posible que con la pandemia estemos trayendo la suciedad a nuestra casa”, afirmó Pérez en contacto con La Brújula 24.

La tía de Pérez contrató a unas personas para limpiar las cañerías, pero encontraron que el problema proviene del caño maestro, así que no es posible hacer nada sin la intervención de Absa.


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