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"Gutiérrez is mai neim": la ácida comedia con Darío Barassi y Yayo

La serie mezcla sátira, corrupción y homenajes al cine de los 90.

Hay policías que persiguen criminales, otros que intentan hacer cumplir la ley y están Roberto Gutiérrez y Rubén Torcoletti, dos agentes bonaerenses que parecen haberse tomado demasiado en serio aquello de moverse en los márgenes. Entre corruptelas, sospechosos insólitos y decisiones bastante cuestionables, la dupla protagonizada por Darío Barassi y Yayo Guridi llegó a Disney+ con una propuesta que mezcla humor negro, policial y una buena dosis de nostalgia cinéfila.

“Gutiérrez is mai neim” encuentra su identidad justamente en ese territorio gris donde nada es del todo serio, pero tampoco completamente absurdo. Sus protagonistas conocen las reglas del juego y, sobre todo, saben que el sistema está lejos de funcionar a la perfección. Por eso, mientras intentan resolver un crimen de alto impacto, también deben lidiar con sus propios métodos, errores y contradicciones.

La serie fue creada por Jesús Braceras, responsable de producciones como Barrabrava y Monzón, y cuenta además con las actuaciones de Juli Savioli, Abián Vainstein, Alfredo Castellani y Mario Alarcón.


Un crimen que pone todo patas para arriba

La historia comienza a partir de un asesinato que sacude al país: el homicidio a sangre fría del embajador ruso en Argentina. El caso queda en manos del subcomisario Roberto Gutiérrez y el teniente Rubén Torcoletti, quienes deberán seguir las pistas hasta las últimas consecuencias.

A medida que avanzan en la investigación aparecen sospechosos extravagantes, situaciones disparatadas y más de un error garrafal cometido por los propios protagonistas. Y, por si faltara algo, hay un jugador inesperado que llega desde afuera: la CIA, decidida a intervenir en la investigación y descubrir quién estuvo detrás del crimen.

Así, los dos policías bonaerenses terminan enfrentándose no sólo a los responsables del asesinato, sino también a una suerte de enemigo interno que amenaza con quitarles el protagonismo.


Dos policías, un conurbano y espíritu de western

Uno de los grandes atractivos de Gutiérrez is mai neim está en la construcción de sus protagonistas. Barassi y Yayo funcionan como una dupla despareja pero complementaria, con una química que remite directamente a las clásicas buddy movies policiales.

Son, en cierta forma, dos cowboys urbanos. Sólo que, en lugar de recorrer un lejano oeste polvoriento, atraviesan el conurbano bonaerense y se enfrentan a un paisaje mucho más cercano y reconocible.

Cada personaje que aparece en escena parece ocupar una casilla dentro de un enorme tablero policial. Gutiérrez y Torcoletti avanzan como pueden, algunas veces con astucia y otras a los tumbos, intentando no perder el control de una investigación que se vuelve cada vez más complicada.

La serie aprovecha ese escenario para construir también una mirada satírica sobre el funcionamiento de la seguridad en la Argentina. En ese sentido, tiene un punto de contacto con el humor de División Palermo: detrás de las situaciones absurdas hay una observación bastante filosa sobre las instituciones, sus fallas y las personas que intentan sobrevivir dentro de ellas.


Si hay algo que Gutiérrez is mai neim disfruta especialmente es jugar con la memoria cinematográfica. La serie funciona como un homenaje a aquellas películas policiales que durante los años 90 convirtieron a los detectives imperfectos, golpeados y políticamente incorrectos en verdaderos héroes de acción.

La referencia más evidente aparece en títulos como Duro de matar, película dirigida por John McTiernan y protagonizada por Bruce Willis, que marcó una época con la figura de un protagonista mucho más humano que el típico héroe invencible de Hollywood.

Aquellos personajes tenían problemas, se equivocaban, recibían golpes y, aun así, seguían adelante. El modelo se repitió una y otra vez durante aquella década y dejó una marca reconocible en el género.

Gutiérrez is mai neim recoge esa tradición y la lleva a su propio terreno. Hay guiños a Bruce Willis y Mel Gibson, pero también referencias a películas como Arma mortal, El último Boy Scout y 48 horas. Incluso aparecen ecos de Tarde de perros y del cine policial argentino de Tiempo de valientes.

A veces la referencia está en un personaje; otras, en un diálogo, una situación o una escena que parece diseñada para despertar el recuerdo de quienes crecieron viendo aquellas películas.

El resultado es una combinación bastante particular. Por momentos, Gutiérrez is mai neim se entrega por completo a la comedia; en otros, baja el volumen y deja que la trama policial avance con mayor seriedad.

Esa capacidad para pasar de una escena disparatada a otra más oscura sin perder el rumbo es, justamente, una de las claves de la propuesta.

Explosiva, ácida y por momentos delirante, la serie encuentra su mayor virtud en esa mezcla de géneros.

Con información de TN

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