Seguinos

Noticias B

Cada cuánto hay que limpiar las cortinas y cuáles son las señales que no conviene ignorar

Aunque muchas veces quedan fuera de la rutina doméstica, acumulan polvo, humedad, olores y otros residuos. Especialistas explicaron qué tener en cuenta para conservarlas en buen estado.

Las cortinas suelen ser uno de los elementos más relegados a la hora de limpiar la casa, pese a que pueden acumular polvo, partículas en suspensión, olores y humedad. Por ese motivo, especialistas recomiendan incorporarlas al mantenimiento habitual del hogar, aunque aclaran que no existe una frecuencia única válida para todos los casos.

La humedad persistente favorece la aparición de moho y crecimiento microbiano en textiles del hogar. (Imagen Ilustrativa)

La periodicidad dependerá principalmente del ambiente donde estén colocadas, el tipo de tela y su exposición al vapor, la grasa, el humo o la condensación. Cocinas, baños y habitaciones con poca ventilación requieren una mayor atención porque la humedad persistente puede favorecer la aparición de moho y otros microorganismos.

En lugar de realizar lavados profundos de manera constante, las recomendaciones apuntan a un mantenimiento progresivo. Sacudir las cortinas, retirar el polvo regularmente y aspirarlas con suavidad cuando el tejido lo permita puede ser suficiente para prolongar su limpieza. También es importante ventilar los ambientes y mantener controlados los niveles de humedad.

Baños y cocinas requieren controles más frecuentes por vapor, grasa, salpicaduras y condensación. (Imagen Ilustrativa)

Para los casos en los que sea necesario un lavado más profundo, los especialistas aconsejan revisar previamente las indicaciones del fabricante. Algunas telas pesadas, naturales o delicadas pueden necesitar tratamientos específicos e incluso limpieza profesional para evitar daños.

La ventilación y el control de la humedad reducen la contaminación biológica en el interior de la vivienda. (Imagen Ilustrativa)

Hay, además, algunas señales que indican que no conviene seguir postergando la limpieza: polvo visible, olor a humedad, manchas de grasa o salpicaduras, condensación frecuente cerca de las ventanas o antecedentes de filtraciones. Ante materiales mojados, se recomienda actuar rápidamente para reducir el riesgo de aparición de hongos.

Las manchas, el olor a humedad y la condensación cerca de ventanas son señales de intervención temprana. (Imagen Ilustrativa)

Así, más que establecer un calendario rígido, el criterio pasa por observar el estado de cada cortina y las condiciones del ambiente. Una limpieza periódica, acompañada por una buena ventilación y el control de la humedad, permite conservarlas durante más tiempo y reducir la acumulación de suciedad en el hogar.

Más Leídas