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informe especial

La soledad y sus efectos en las personas mayores

Se trata de un fenómeno creciente a nivel mundial. Cuáles son los motivos. Qué pasa en Bahía Blanca. La palabra de una profesional que desde hace años trabaja en la temática en la ciudad.

Por Juan Tucat, redacción de La Brújula 24

Una noticia desafortunada de los últimos días volvió a poner la mirada en una cuestión que duele. La soledad y sus efectos en las personas mayores. Lo cual, dicho sea de paso, sigue acrecentándose en las estadísticas. Cada vez son más, y cada vez más vulnerables.

En concreto, el hecho que generó gran indignación fue lo vivido por una mujer de más de 90 años, quien fue víctima de un ladrón inescrupuloso que la engañó para quedarse con su casa.

Tal como indicó este medio, es un caso de película, pero que sucedió lamentablemente en la vida real. Un profesor de acupuntura llamado Juan Cruz Rajnoch, en cuyo “CV” figura el rótulo de creador de una fundación de “espiritualidad”, fue condenado por aprovecharse de Haydee Nora Verettoni para quedarse con una verdadera mansión en el Barrio Palihue.

La Justicia lo encontró culpable del delito de “circunvención de incapaces y falsificación de instrumento público en concurso ideal” y lo condenó a dos años de cárcel. Aunque lo más triste de todo es que la víctima no llegó a ver el resultado del juicio.

 “El acupuntor se aprovechó de la vulnerabilidad de la mujer”. La frase, contundente y real, pertenece a la fiscal Marina Lara. Y resaltó que Verettoni, una conocida doctora en botánica y docente de la UNS, “tenía necesidad de afecto por su soledad”.

Evidentemente, el oportunista, siempre disfrazado de amigo y ofreciendo nada más que buenas intenciones, estaba al acecho y ella, frágil, terminó cayendo en sus redes. Sobran los adjetivos.

Más allá de eso, como se explicó en el inicio de esta nota, cuando se asocia la soledad y vulnerabilidad en las personas mayores, no se trata de un caso aislado. Es un fenómeno que viene en aumento y que tiene muchas aristas.

Cada vez son más quienes llegan a la etapa final de sus vidas sin parientes cercanos. Y los motivos son diversos. Pero la realidad es innegable, y el tema pasa por comenzar a trabajar en la búsqueda de soluciones.

Al respecto, el equipo del programa “Nunca es tarde”, emitido por La Brújula 24, habló con la licenciada Myrian Inés Rodríguez -MP 000730-, especialista consultora en clínica de adultos y personas mayores, quien desde hace décadas trabaja en la temática.

Primero, la profesional destacó que “a diferencia de lo que uno puede pensar, es verdad que están creciendo los hogares monohabitados, es un fenómeno a nivel mundial, pero que a nosotros nos toca de lleno porque tenemos como una vueltita más, ya que no solo están esas parejas o esa persona viviendo solas, muchas veces los hijos vuelven cuando se separan, en el mejor de los casos”.

Cuando los hijos se van

“Otro de los casos tienen que ver con los jóvenes que se van del país, que buscan otros destinos y hoy eso se ve mucho en la clínica, en lo diario. Tenemos los pacientes, todos ellos personas mayores en Bahía Blanca, y los hijos en el resto del mundo. Esto quiere decir que a la hora de tomar alguna decisión, trabajo con el paciente en el consultorio, pero hablando a través de videollamadas con hijos. Y a la hora de necesitar un apoyo, las personas que viven solas necesitan cuidadores o vínculos”, aseveró.

De igual modo, aclaró que “nuestra comunidad es muy solidaria, hay mucha gente que se ocupa, vecinos que hacen a las veces de amigo o de hermano. Se ve en la calle, en el barrio, cuando hay alguna persona sola, mujer u hombre, aunque siempre hay alguien que hace un vínculo”.

Efecto pandemia

“Lo que se hizo en la pandemia no estuvo bien, porque los dejamos aislados cuando ya veníamos lidiando con aquellas pequeñas y grandes cosas que hacen que las personas se queden solas en su casa. Es como que se vuelven como ermitaños, pero eso no quiere decir vulnerables, no todos son iguales. Hay personas que se aggiornan con todo esto”, expuso Rodríguez.

“Cada uno va a envejecer de una manera particular, esto quiere decir que no llegan las cosas porque sí. Un hijo no se va de un día para el otro al exterior a vivir. La vida, creo yo, nos da oportunidades para ir trabajando esas cuestiones, pero el tema es que no lo podemos negar. Si lo hacemos, estaríamos negando una situación que se podría hablar, sobre la angustia de que el hijo no esté más en la casa”.

“Somos seres sociales, vivimos en vínculos, por eso nos hizo tan mal la pandemia y el aislamiento. Hizo que hoy tengamos todos esos síntomas que hoy empiezan a surgir”.

La soledad

“Una cosa es elegir estar solo y otra muy distinta es el sentimiento de soledad y vacío que eso causa. Yo puedo vivir sola en mi casa, pero ir a zumba, a lo de mi vecina o un sábado a la noche al teatro. Eso no es estar solo. En una relación, si me quedo callada y no digo nada, en realidad estoy comunicando algo. Si el otro no me presta atención, yo estoy incluida en ese vínculo”, aseveró la especialista.

“En principio, hay que decidir no quedarse solo. Hay muchos lugares donde se puede ir con acceso gratuito o pago en Bahía Blanca. El vínculo es muy rico, nos hace personas, nos hace tener un antes y un después. Me parece que esa persona que hoy está sola en su casa, lo mejor que puede hacer es tener noticias, pero no todo el día. Eso nos llena de problemas que no son nuestros y no podemos solucionar”, argumentó.

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