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Poder político y narcotráfico

La trama de la causa contra los dos concejales de Tornquist. La teoría del aceite medicinal. Y la investigación que complicará a Bordoni. Además, funcionarios bahienses en cuarentena. Y mucho más…

La trama oculta del caso de los concejales de Tornquist

Para un grupo de vecinos de Tornquist, los concejales sorprendidos por la Gendarmería Nacional ocultando plantas de marihuana en una camioneta –con la intención de trasladarlas a un campo– son “héroes”. Federico Labarthe y Cristian Raising son personas nobles y sin dobles intenciones que asistían a personas enfermas consiguiéndoles –o ayudándoles a producir-  aceite de Canannbis medicinal para disminuir sus dolencias.

Dando por hecho que los concejales de Cambiemos imputados llevaran adelante ese acto de humanidad, compasión y solidaridad, su accionar es delictual por dónde se lo mire. En primer lugar, y siempre abonando la teoría samaritana, no tenían autorización alguna para experimentar y/o elaborar aceite. No solo cometían un delito penal sino que además ponían en serio riesgo la salud de muchas personas por suministrarles productos de manera deliberada, casera y sin ningún control del Estado.

El INTA de Tornquist no estaba autorizado a producir ni experimentar con Cannabis –como sí lo están otras delegaciones– ni las autoridades del organismo estaban informadas de las maniobras desplegadas por Labarthe.

El cannabis medicinal es un calmante que está recomendado para ciertas patologías. Lo deben prescribir profesionales, con productos controlados y autorizados por el Estado. Hoy la mayoría – de los que cumplen con la ley– solicita la importación de los aceites o cremas ante el ANMAT o bien, mediante un fallo judicial, consiguen la autorización para el autocultivo.

Es decir que, en la hipótesis más benevolente o “inocente”, estamos ante dos funcionarios que pusieron en peligro la vida de las personas y utilizando un organismo público como “centro medicinal”.

Según Labarthe, las 16 plantas con las que fue atrapado in fraganti no estuvieron desde siempre en el INTA, sino que se las llevaron vecinos particulares “cuando se enteraron de que estaba la Gendarmería en el pueblo”.

Su confesión lo convierte en una especie de benefactor de aquellos que cultivaban bajo su amparo. “Algunos fueron corriendo a dejarle las plantas al INTA porque él siempre hacía alarde de la protección que tenían aquellos que entraban en su círculo de confianza. El día de los allanamientos, algunos soltaron un reproche: ´Este decía que era intocable, que no íbamos a tener problemas con la cana ni con nadie. Ahora hacete cargo vos de las plantitas´” describió un vecino de Tornquist que supo estar bajo ese falso escudo protector. Aquí aparece otro elemento, los concejales embarcaron a mucha gente en una aventura social, exponiéndolos a una causa penal.

Dejando atrás la hipótesis de “irresponsables, pero con buenas intenciones”, aparece otra más oscura sostenida por la Fiscalía. Y es la de la utilización política. En la UFIJ de Mauricio Del Cero creen que hubo aprovechamiento político y electoral, que existió un armado de punteros cannabicos –no todos con problemas de salud– y con eso se garantizaron el triunfo en las últimas elecciones.

“Entre el aparato municipal y la red de cannabicos consiguieron los votos necesarios para la reelección de Bordoni. Hicieron una utilización política nefasta de un tema muy sensible para muchas personas de esa comunidad. Al que le consiguieron el aceite y aquellos que podían fumar tranquilos se los metieron en el bolsillo. Esas personas los van a defender a muerte. El peor de los clientelismos hicieron”, reflexionó un funcionario judicial.

Curiosa fue la respuesta de Labarthe en sede judicial cuando le preguntaron cómo había nacido su supuesto interés por la temática del cannabis medicinal. “Mirando un programa de Mirtha Legrand”, respondió.

Pero hay más. En el Ministerio Público Fiscal existe otro expediente sobre narcotráfico -paralelo y reservado- que lleva a las entrañas del poder en Tornquist. Personas muy cercanas al intendente (Sergio) Bordoni están siendo investigadas y hay escuchas telefónicas en el que queda en evidencia el suministro de drogas. La lupa, en particular, se puso sobre el boliche In Time. Y específicamente en las actividades que se realizaban en el primer piso de ese lugar.

En el caso del concejal Raising hay que recordar que el día de los procedimientos, además de estar cargando plantas con Labarthe en la camioneta, en un inmueble de su propiedad –Sarmiento 976– se descubrieron dos frascos y una bolsa con cogollos, 155 semillas de cannabis, picadura de marihuana, una caja para armar porros (marca OCB), un “picachu” y dos pipas. Y nada de aceite medicinal. Este no es un dato menor para los investigadores. ¿Era para consumo personal? ¿Había venta? Entre los efectos secuestrados por Gendarmería en el INTA se encontraron “registros escritos de puño y letra donde se indica el cobro de dinero”.

Una prueba siempre esperada es la apertura de los teléfonos celulares, que en el caso de los imputados de esta causa se concretarán esta semana.

Buzones antinarcos y aprietes

Además de todo esto, Bordoni será investigado por el delito de coacción agravada. En Estomba 127 lo ubican como el instigador de la presión, de los insultos y golpes sufridos por el equipo judicial que conducía Del Cero. Mientras estaban en el INTA, el jefe comunal se apersonó pidiendo hablar con el fiscal. Entre otras cosas, le exigió la liberación de uno de los detenidos. “Estos no son los narcos del pueblo. Vayan a buscar a los verdaderos, que sabemos quiénes son”, se lo escuchó decir al caudillo. El funcionario judicial lo invitó, sin éxito, a realizar la denuncia a la que está obligado por ley. No solo no la hizo sino que, más tarde y públicamente, entraría en una increíble contradicción al afirmar tajante: “En Tornquist no hay narcotráfico”.

Lo cierto es que en todos estos años, Bordoni y su Secretario de Seguridad nunca se acercaron a la fiscalía, como lo hacen otros municipios de la zona, a denunciar narcos. Muchas de las causas abiertas en la Justicia, que ponen el foco en Tornquist, nacieron a partir de presentaciones formales de periodistas de LA BRUJULA 24 y con información y cartas enviadas por vecinos angustiados.

Sobre el grupo que se parapetó para evitar el traslado de los detenidos y amedrentar, varios ya han sido identificados. Lo mismo sucede con las convocatorias en la redes sociales a marchas, amenazas e insultos, de la que también fueron víctimas periodistas. En estos casos, otra vez, aparece gente estrechamente vinculada al jefe comunal.

Otro dato no menor es la de los buzones antinarcos. Impulsado por la oposición, en la localidad serrana se aprobó la instalación de los receptáculos para que la gente pueda aportar información sobre delitos de narcotráfico y trata. Sin embargo hasta el momento no hay resultados. “No se sabe si los abrieron o no. Es una realidad que los vecinos no van a denunciar porque los buzones están instalados todos estratégicamente debajo de las cámaras de seguridad. No hay dudas que es para vigilar a quienes se acercan. ¿Quién se va a animar si sabe que el poder político los está controlando? Es como meter los dedos en el ventilador”, explica un ex concejal.

La Policía

El Intendente defiende a capa y espada la actuación de la policía. La semana pasada cuando se evaluaba el relevo del comisario Jorge Mafioli, Bordoni lo volvió a respaldar como tantas otras veces, ganándole la pulseada a la cúpula policial de la Avenida Alem.

Justicia clasista

La defensa de los concejales la ejerció Fabiana Vannini, quien estuvo acompañada por su par de la Cámara de Casación Mario Coriolano. La presencia de este último llamó poderosamente la atención, ya que no es común que baje al interior bonaerense para intervenir en una causa puntual. “Miles de causas hemos tenido similares al de los concejales, pero Coriolano nunca apareció por acá. Evidentemente hay que ser político y poderoso para que se mueva el sistema. Es una triste demostración de la Justicia clasista, para los pobres e ignotos no hay tanta presión ni movilización”.

Cabe aclarar que el hábeas corpus interpuesto por la defensa fue rechazado. No hubo detención ilegal como se denunciaba. Los imputados fueron liberados porque el delito es excarcelable. De esta manera, seguirán el proceso en libertad.

De la política uno que asomó la cabeza por los concejales, aunque luego puso retranca, fue el Defensor del Pueblo Guido Lorenzino. Desde la Procuración lo pusieron en tema de “como venía la mano” y calificaron su intervención como “desafortunada” por hablar sin tener la información. También se sumaron dirigentes del radicalismo. Bernardo Blázquez, de Franja Morada, acusando al fiscal. “Del Cero querés cámara, sos un showman”, disparó. Y el diputado Emiliano Balbín justificando el accionar de sus correligionarios al asegurar que “sólo era producción de cannabis medicinal”.

Tarde o temprano, la verdad sale a la luz y este medio seguirá investigando, pese a las intimidaciones.

Funcionarios en cuarentena

Sabido es que el Coronavirus no hace distinciones, todos estamos en la misma, en medio de una pandemia que avanza día a día a nivel mundial y que, peligrosamente, viene dando “mensajes” a los bahienses.

Dos dirigentes políticos de la ciudad se encuentra en alerta, a raíz de lo que han sido sus últimas horas, al haber estado en el exterior, más específicamente en las denominadas “zonas de riesgo” de esta enfermedad.

La primera de ellas es Vanina González, secretaria de Políticas Sociales, quien llegó al país hace algunos días procedente desde Europa y acompañada por su pareja, Gustavo Altuna, el ex árbitro y referente del flamante y remozado autódromo de la ciudad.

El otro caso es el del subsecretario de Gobierno comunal, Francisco Fernández Solari, quien por estas horas permanece varado en Miami, a la espera de esperar un vuelo (o ser repatriado) que lo devuelva al país para terminar de cumplir con la cuarentena.

Festejo atragantado

“No podíamos hacer una reunión de cien personas en este contexto. Por un tema de salud y porque le estamos pidiendo a los privados responsabilidad. Hay que dar el ejemplo”, le dijo a Bahía Indiscreta el presidente de la UCR bahiense, Emiliano Álvarez Porte, que en ese momento negociaba con los bolicheros cómo se trabajará en relación a la pandemia del coronavirus.

El viernes se iba a realizar una cena en el comité de calle Donado por el Día del Militante Radical y además por el de la Mujer. “Estamos devolviendo la plata. No creo que la hagamos más adelante porque la fecha era esa”, explicó a esta sección. “Igual no faltará oportunidad para organizar más eventos en el futuro”.


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