Lo señaló Joaquín Álvarez, uno de los denunciados falsamente por la consejera escolar condenada ayer a tres años de prisión en suspenso.
Joaquín Álvarez y Fernando Pereyra relataron el horror de sus días presos. "Justicia sería que vaya presa por lo que nos hizo, esto no puede volver...
Tiene tatuajes en el cara, cuello, en el interior de las orejas, brazos, pecho y piernas.