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Retraso en los pagos de tarjetas y préstamos cedió levemente, pero sigue en niveles elevados

El Banco Central registró una mínima mejora durante junio, impulsada por refinanciaciones, mayor financiamiento y la salida de créditos incobrables de los balances bancarios.

Los atrasos en el pago de las deudas familiares dejaron de crecer en junio por primera vez en un año y medio y registraron una leve disminución, según el último Informe sobre Bancos publicado por el Banco Central.

La tasa de morosidad correspondiente a préstamos personales y saldos de tarjetas de crédito se ubicó en 12,8%, con una baja de 0,1 puntos porcentuales respecto de mayo. El indicador acumulaba incrementos consecutivos desde noviembre de 2024.

En el conjunto del sistema financiero, la irregularidad del crédito también retrocedió 0,1 puntos y quedó en 7,6%. Entre las familias, el nivel pasó del 12,79% en mayo al 12,77% en junio.

Sin embargo, la evolución fue diferente según el financiamiento analizado. El Banco Central detectó una disminución de los atrasos en tarjetas de crédito, mientras que la morosidad aumentó en los préstamos personales y prendarios. En los hipotecarios no hubo modificaciones relevantes.

Parte de la mejora estuvo vinculada con la desaceleración de la cartera en mora. El organismo explicó que incidió el “envío a irrecuperables fuera de balance de deudores que hasta mayo estaban en situación irregular”. En otras palabras, algunas entidades retiraron de sus balances créditos considerados incobrables.

También influyó un crecimiento del volumen total de préstamos vigentes, que redujo proporcionalmente el peso de las deudas atrasadas.

La consultora 1816 agregó otro factor: el aumento de las refinanciaciones. Actualmente, los créditos refinanciados representan el 3,4% del financiamiento destinado a familias, uno de los niveles más altos de las últimas décadas. Estas operaciones “probablemente hayan contribuido a que la mora deje de aumentar en junio”.

De todos modos, la consultora consideró prematuro hablar de un cambio definitivo y señaló que “es difícil descartar por completo que la morosidad no vuelva a aumentar en algún momento del tercer trimestre”. En junio, de hecho, los atrasos crecieron en 18 de los 30 principales bancos.

Entre las empresas, la morosidad alcanzó aproximadamente el 3,5%, con deterioros especialmente en construcción, comercio e industria.

Con información de La Nación

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