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UPD y estudiantes de intercambio: "Nos preocupa por el descontrol que a veces se genera"

La organización decidió impedir que jóvenes extranjeros asistan a los festejos por el inicio del último año del secundario.

El Último Primer Día (UPD) es un evento que cada vez se extiende en conjunto que las preocupaciones de padres, referentes educativos y vecinos, como es el caso del Rotary Internacional de Bahía Blanca, cuyo responsable del programa de intercambio juvenil, Darío Méndez, destacó los riesgos "por el descontrol que a veces se genera".

La preocupación central se relaciona con el contexto que rodea al UPD, cuando los estudiantes del último año de secundaria suelen reunirse durante la noche previa al primer día de clases para festejar. “Es un tema que nos preocupa el UPD justamente por el descontrol que a veces se genera”, explicó Méndez en el programa Nunca es Tarde, de La Brújula 24.

En ese sentido, remarcó que los jóvenes extranjeros no siempre logran dimensionar los riesgos de ese tipo de encuentros, en parte por diferencias culturales. “Los chicos de intercambio tienen otra idiosincrasia, otra cultura, y no logran tener el discernimiento que tiene un argentino sobre los riesgos de la vida pública”, sostuvo.

El referente de Rotary también señaló que el consumo de alcohol, habitual en este tipo de celebraciones, es una de las principales preocupaciones del programa. “Los estudiantes de intercambio obviamente tienen prohibido consumir alcohol, pero no saben con qué se van a encontrar también, no saben cuáles son los riesgos de la calle en Argentina”, advirtió.

Es por esta razón que el programa de intercambio juvenil de Rotary Internacional no permite que los estudiantes extranjeros que participan de la iniciativa asistan al UPD.

“Nosotros tenemos, en lo que es el sur de la provincia de Buenos Aires, más o menos unos 30 chicos, y la zona nuestra, que abarca también a toda la Patagonia, tiene más de 120 chicos de intercambio de todo el mundo”, indicó.

Darío Méndez, responsable del programa de intercambio juvenil de Rotary en la ciudad, explicó que la decisión se vincula principalmente con el hecho de que los participantes son menores de edad y que, por lo tanto, requieren un seguimiento más estricto.

Pese a la prohibición, Méndez reconoció que la medida genera resistencia entre los propios estudiantes, quienes consideran que el UPD forma parte de la experiencia cultural que buscan vivir durante su estadía en el país. “Todos los chicos quieren ir, es lógico, también son jóvenes y no se quieren perder una sola fiesta”, comentó.

Para garantizar el cumplimiento de la norma, el programa establece sanciones muy estrictas: “Si nosotros tomamos conocimiento de que ellos desafiaron lo que nosotros les dijimos y fueron al UPD, la consecuencia es directamente el retorno anticipado, en dos días lo ponemos arriba de un avión y lo mandamos de vuelta”.

Finalmente, Méndez destacó que, más allá de estas restricciones puntuales, la experiencia de intercambio suele resultar muy positiva para los estudiantes extranjeros. “La sensación que se llevan los chicos es de felicidad, la pasan muy bien acá”, aseguró.

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